Miércoles, 17 Octubre 2018

Apertura en Wall Street. Todo a las tecnológicas

Se espera una apertura en Wall Street muy delicada porque las tecnológicas siguen atrayendo las miradas negativas de todo el mercado.

En cierto sentido, lo que está viviendo el mercado es una especie de tormenta perfecta en aquello que ha estado subiendo desde hace años y que ha estado tirando de prácticamente todo, incluida la economía: el crecimiento y el potencial de lo que es llamado como “la nueva economía”, que no es otra que la que se está desarrollando dentro de Internet.

Pero claro, la economía, el comportamiento humano, todo son ciclos y cuando se llega a un extremo, pasa algo que hace que todo se revierta, como parece que está pasando con las tecnológicas.

Hay que recordar que finales del año pasado, cuando todos los bancos de inversión, etcétera, hablaban de sus previsiones para 2018, hablaban de que había que empezar a descargar las tecnológicas porque tendrían un exceso de regulación que lastraría su proyección y sus beneficios. Dicha previsión pareció quedar en entredicho cuando comenzamos el año, pero ha sido Facebook el que realmente ha destapado la caja de Pandora que afecta a otros sectores dentro del tecnológico.

Recuerden que en ese tratado de comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, uno de los caballos de batalla era precisamente el tratamiento de la privacidad de los datos, porque querían evitar que los datos de los usuarios recopilados en la Unión Europea acabasen en manos norteamericanas, porque Europa ha protegido bastante mejor la privacidad de los usuarios que Estados Unidos, donde más o menos había barra libre.

La cuestión es que cada vez había más voces en contra de lo que estaba suponiendo la revolución de las redes sociales para la propia sociedad, ya que algunas personas que ayudaron a desarrollar toda la empresa, eran conscientes de que estaban jugando a manipular toda la sociedad porque se crea una especie de adicción en donde interviene la dopamina. Siendo conscientes de esta manipulación, renunciaron al proyecto y ahora mismo luchan contra él. Además, recuerden que son las redes sociales las que mejor propagan todos los delitos de odio y las noticias falsas, que han sido utilizadas por países para desestabilizar democracias, influir en elecciones, y muchas más cosas que todavía no nos hemos enterado. Esa pérdida de datos de 50 millones de usuarios de Facebook que acabó en una empresa de análisis que se utilizó para hacer ganador al Brexit es sólo la punta del iceberg. Ahora Mark Zuckerberg quiere declarar en el Congreso de los Estados Unidos pero ha sido reclamado también por el Parlamento británico y parece que ha rehusado esa opción. También, recuerden que el Ministro de Justicia alemán pide meter en cintura a estas compañías porque las promesas no son suficientes. Aboga por que el pilar fundamental de este tipo de empresas sea la protección de los datos, y se construya el resto a su alrededor, ya que ahora mismo es al revés.

Pues bien, una mayor regulación sobre la privacidad resta muchísimo potencial a lo que se puede hacer con los datos, desde venderlos hasta crear minería de los mismos para poder utilizarlos en la venta de publicidad. Evidentemente, Facebook ha perdido la media de 200 sesiones y está siendo castigada con fuertes ventas, pero es que Twitter tiene una situación similar con los datos y todo el mundo se ha puesto bajista en ella precisamente viendo esos problemas y las dificultades para sacar dinero de su modelo de negocio que puede venir en el futuro.

¿Nos quedamos sólo en la redes sociales? Para nada. Recuerden los problemas que están teniendo las criptomonedas por los robos de las mismas ya que algunas empresas carecen de los profesionales y medios suficientes para proteger a sus clientes. Esta es una de las bazas que están siendo utilizadas a lo largo y ancho del mundo para pedir más regulación. De hecho, las empresas que venden tarjetas gráficas que son utilizadas para minar los bitcoin, se están apresurando a informar al mercado de que el supuesto beneficio que se obtiene desde esta rama es mucho menor de lo que cree el mercado. Es decir, están poniendo la venda antes de que aparezca la herida.

¿Y qué pasa con los coches autónomos? Pues que es algo parecido a las redes sociales pero mucho más grande. ¿Se acuerdan del caso en donde los coches para crear los mapas estaban recogiendo datos de las redes inalámbricas que había su alrededor?, ¿qué pasa con todos los datos de los usuarios, comportamiento, geolocalización, intereses, horarios, etc?. Pues esta preocupación por la privacidad de los datos es el punto clave, porque si hay un exceso de privacidad sería bastante difícil hacer realidad un coche autónomo porque tiene que acceder a multitud de datos en tiempo real y es complicado hacerlo de forma anónima para garantizar la precisión de los mismos. Súmenle el escándalo que ha supuesto la primera víctima causada por un coche autónomo aunque tuviese un conductor de seguridad. Si se acuerdan de cómo eran las imágenes, se veía perfectamente que el conductor de seguridad estaba distraído, por lo que no le dio tiempo a evitar el accidente. Simplemente, si extrapolamos esta situación al resto de los conductores, lo que nos está diciendo es que el piloto automático del coche, cuando tiene un fallo, no es posible sustituirle y evitar el accidente cuando se produce en situaciones extremas, cuando todo sucede tan rápido que es difícil poder verlo. Si el conductor debe estar extremadamente atento y con las manos y los pies muy cerca del volante y los pedales para poder cambiar de dirección o frenar el coche, el sistema automático, en determinadas circunstancias, no es válido o no hace lo que nos imaginamos, porque para eso conduzco yo.

Por lo tanto, la utilización de los datos y la privacidad y seguridad de los mismos está poniendo en jaque todo el potencial de las tecnológicas en todo este desarrollo. De hecho, vayamos más allá. Los coches autónomos necesitan de acceso a multitud de base de datos y servicios a la mayor velocidad posible, lo que implica redes de alta velocidad, por ejemplo las 5G. Si hay problemas en la regulación de los datos, la implantación de los sistemas autónomos será más lenta, lo que implica un paso a las 5G más lento, así que empresas como Ericsson podrían ver retrasada la sustitución de las líneas y las operadoras de telecomunicaciones tener menos peticiones de dichos servicios.

Total, que lo que tenemos delante es mucho más potente de lo que parece y hay que seguirlo de cerca porque el potencial de crecimiento del sector tecnológico los próximos años puede ser mucho menor de lo que esperamos según vayan desarrollándose las legislaciones para proteger la privacidad de los datos de los usuarios. Evidentemente, es una cuestión política y todo puede pasar, por eso hay que vigilarlo de cerca.

En los datos macroeconómicos, el producto interior bruto del último trimestre queda por encima de lo esperado pero desciende con respecto al trimestre anterior. Tenemos subida en la inversión empresarial y también en el gasto del consumidor.

El problema de todo está situado en los beneficios empresariales del último trimestre porque en vez de subir al 6% sube poco más del 1,5%, así que hay una divergencia que todo el mundo preocupa muchísimo.