Martes, 20 Noviembre 2018

Aunque este año las cosas andan bastante torcidas. Es interesante que hablemos de este fenómeno, porque puede servir para otros años, incluso para este nunca se sabe. En cualquier caso en medio de tanta negatividad como hay en mercado, vamos a hablar de algo positivo J

Muchos inversores se preguntan cada fin de trimestre, y estamos a poco más de un mes del final del último y del final de año: "bueno, quizá lo mejor será liquidar los que mejor me han ido al menos en parte y dentro de lo que cabe y meterme con algunos que lo hayan hecho peor". Por ejemplo en chicharros machacados, valores bajistas con “valor”.

A priori puede parecer lógico, pero antes de hacer eso sería interesante que le diera un vistazo a este estudio.

Lo hizo un profesor de la Washington State University, en concreto Richard W. Sias.

En dicho estudio el autor especula con un intento de demostración de que al final las tendencias existen, lo cual rebate la teoría de la eficiencia del mercado, y para ello intenta comprobar si los valores que lo han hecho mejor en los seis meses anteriores, de media, tienden a hacerlo mejor en los siguientes seis, y los que lo han hecho peor en el último semestre tienden de media a hacerlo peor en el siguiente; por tanto, si las estrategias de momentum funcionan.

Para poderlo comprobar, se ha remontado a 20 años atrás y las conclusiones son muy claras: las estrategias de momentum funcionan, luego los sistemas para operar automáticos, tienen una base cierta, y están basados en la lógica, pero además ha encontrado algo muy interesante, una pauta estacional.

Resulta que en su estudio se ve que la clave de que estas tendencias funcionen está en los últimos meses de cada trimestre. Si quitamos el mes de enero que es un mes, como ya sabemos, bastante peculiar en la "estacionalidad", resulta lo siguiente:

1- En 20 años las estrategias de momentum dan un beneficio medio de 59 puntos básicos si es un mes que no es final de trimestre, por ejemplo abril o mayo o noviembre, por decir algunos.

2- Pero la media si es mes fin de trimestre sube a ¡310 puntos básicos!.

3- Conclusión: las estrategias de momentum son siempre rentables, seguir la tendencia da su fruto, pero especialmente, casi cinco veces más si es mes de fin de trimestre.

Por lo tanto, la clave de su cartera podría estar en junio de nuevo para los valores que mejor lo han hecho y debe llevar mucho cuidado en ese mes con los que peor lo estén haciendo.

Dos factores muy claros ha encontrado el profesor en su estudio que explican el fenómeno:

1- Los institucionales tienden a liquidar a fin de trimestre los peores valores y a comprar los mejores, por una simple cuestión estética. Simplemente no quieren que en sus informes trimestrales aparezca que tenían valores malos en cartera, quieren que aparezca que la cartera actual está constituida por los mejores.

2- Los institucionales venden en el último momento valores en los que estaban en pérdidas para generar las minusvalías correspondientes por motivos fiscales, y tienden a aguantar más los que están ganando igualmente para diferir pagos.

3- Por tanto, los valores que mejor lo hayan hecho en meses anteriores tenderán a hacerlo mejor si estamos en un mes en que sea fin de trimestre y, sobre todo, si es un valor donde los institucionales, que son los que generan la pauta, tienen mucha participación, si es un valor en manos de particulares esto no sucederá.

Y atención a estos datos que vienen a continuación. El autor está convencido de que este fenómeno irá en aumento, es decir, será una pauta que, por muy conocida que sea, cada vez se reforzará más, por una razón muy sencilla, teniendo en cuenta el fuerte aumento de la participación institucional en el mercado que cada vez tiende a ir a más.

Vean estas cifras que a mí me han dejado sorprendido, no sé por qué tenía en la cabeza que los institucionales en EEUU siempre habían sido mayoritarios, como lo son aquí ahora pero estaba muy equivocado y si no vean:

1- Según datos del NYSE, en 1950 los institucionales sólo tenían ¡el 7% de la capitalización del mercado! Es decir, el mercado era de los particulares al completo.

2- Pero en 1970 había subido al 28%.

3- Y en 1990 al 41%.

4- En el 2000 hablábamos del 46%.

5- ¿Y en la actualidad? Un impresionante 70%. Ya pueden ver cómo han cambiado las cosas, el mercado ahora sí en manos de los leones aunque esto no ha sido siempre así.

El autor ha comprobado en períodos de pocos años y a medida que aumenta el número de institucionales aumenta la fuerza de esta pauta. No me extraña lo más mínimo, creo que acabamos de dar con una de las claves de por qué en los últimos años pautas más sencillas, pero efectivas, se cumplen mejor de lo normal. Los institucionales cada vez son más fuertes y generan con su comportamiento pautas que en algunos casos cada vez son más fuertes. En la actual situación de mercado, donde el inversor final prácticamente no existe, son ya los reyes absolutos.

José Luis Cárpatos. Serenitymarkets.com

Ya hemos advertido en algunas ocasiones, que los estudios que se publican sobre los beneficios empresariales y su capacidad para predecir lo que va a pasar en el mercado, sorprendentemente, nos dicen que…no tienen capacidad alguna de predicción. Por increíble que parezca no es un factor en el que nos debamos fijar tanto al menos en el relativamente corto plazo. Hay otras cosas más importantes, a la hora de intentar “predecir” o al menos tener una idea de por donde irán los tiros.

En el año 2012 la gestora Vanguard publicó un estudio que sigue plenamente en vigor y del que podemos sacar muchas enseñanzas:

Forecasting stock returns:

What signals matter, and what do they say now?

Lo pueden ver al completo en este enlace:

https://personal.vanguard.com/pdf/s338.pdf

A pesar de que tiene 6 años sigue totalmente en vigor.

Lo que hacen en el estudio, es tomar datos de Wall Street desde 1926 nada menos, es decir poco menos de un siglo y aplicar una docena de factores clásicos para ver su capacidad de predicción.

El gráfico más importante del estudio es este:

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Como vemos el CAPE, es decir el PER a 10 años corregido por inflación es la métrica que más utilidad podemos tener para predicciones. No es el Santo Grial pero tiene un 43% de poder de explicación de lo que pase después. Eso sí, predice muy poco a corto plazo, y mucho a largo. Las barras azules son los retornos a 10 años y las verdes a 1 año.

El PER simple, a corto plazo no predice casi nada, y a largo plazo, predice mucho, no tanto como el CAPE pero también mucho.

Y ahora mismo el CAPE no aporta por tanto buenas noticias a largo plazo porque está muy alto. Miren como está actualizado a media tarde de ayer.

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Por las nubes. Por lo tanto tenemos muchas posibilidades que de aquí a 10 años no haya buenas noticias. A corto ya hemos visto que predice poco.

Sigamos.

Con cifras muy parecidas de explicación de lo que hace el mercado a largo plazo, entre el 16 a 19% ya muy lejos del PER y CAPE que son las que mejor funcionan tenemos:

  • La deuda del gobierno respecto al PIB
  • Consensos diversos del mercado
  • El modelo de la FED
  • La rentabilidad por dividendo.

Fin del conteo. A corto plazo nadie predice nada, a largo plazo los únicos que cuentan son los vistos, y con diferencia el PER y el CAPE.

Entre los que no predicen nada, como se puede ver en la tabla tenemos a grandes sorpresas como por ejemplo la rentabilidad de la deuda, o el consenso sobre el crecimiento de la economía.

Pero muy especialmente las sorpresas son:

  • Tendencia de crecimiento de los beneficios
  • Márgenes de beneficios corporativos
  • Consenso de crecimiento de los beneficios.

Su poder de explicar el mercado a 1 año y a 10 años es nulo por completo.

Con la de ríos de tinta que han corrido en los últimos tiempos dando explicaciones justificándolo por los resultados…Pues ya ven…a corto plazo con unos resultados maravillosos podemos tener desplomes y viceversa…y lo malo es que a largo plazo ¡también!

Sólo los PER y a largo plazo nos darán un arma competitiva, así que en plazos más cortos, tras ver este estudio, parece absolutamente vital, que estudiemos a fondo el análisis técnico que será el arma que sí podremos usar.

Estas son las conclusiones a las que llegan los autores del estudio de Vanguard:

Hemos demostrado que la previsión de los rendimientos de las acciones es un esfuerzo difícil, y esencialmente imposible en el término de corto plazo. Incluso en horizontes de tiempo más largos, muchas métricas macroeconómicas y rígidas "reglas de oro" que comúnmente se asume que tienen capacidad predictiva han tenido poco o ningún poder para explicar el rendimiento del capital a largo plazo sobre la inflación.

Aunque las valoraciones han sido las medidas más útiles en este sentido, incluso así, se dejan sin explicar el 40% de la variación de los rendimientos del mercado en el largo plazo de la variación en rendimientos a largo plazo.

(…/…) Como tal, animamos a los inversores a no centrarse en los "pronósticos puntuales" que resultan de varios modelos de previsión y en su lugar centrar su atención en la distribución del futuro potencial de los resultados

Una vez que las perspectivas de futuro se ven en una distribución marco, los beneficios de la asignación estratégica de activos parecen bastante claros.

En suma que dejemos de dar vueltas a los resultados de las campañas de resultados, sin ir más lejos la que acabamos de dejar atrás ya han visto que ni a corto ni a largo plazo nos va a servir de mucho.

Recientemente en un artículo se ha vuelto sobre este artículo y se hacen muchas reflexiones interesantes. El artículo al completo lo pueden leer aquí.

La ciencia inexacta de la valoración del mercado

http://blog.validea.com/the-inexact-science-of-market-valuation/

Yo me quedo con esta cita que es importante:

Y eso es antes de que tomemos en cuenta el efecto de las emociones, que probablemente harían que el proceso sea aún peor. Para ilustrar por qué, considere lo que habría ocurrido si hubiera tratado de cronometrar el mercado de valores "sobrevaluado" de 1997 y se moviera al efectivo en función de la valoración. El mercado era muy caro en ese momento por casi todas las métricas, pero en los próximos 2 o 3 años, se volvió mucho más sobrevaluado. Con el tiempo, se habría comprobado que tenía razón cuando llegó el mercado bajista del 2000, pero habría tenido que quedarse sentado durante años observando a todos a su alrededor obtener ganancias sustanciales, mientras que no lo hizo, para llegar allí. Casi nadie puede hacer eso sin finalmente capitular y volver a comprar en el mercado, y esa capitulación generalmente ocurre cerca del pico del mercado, lo que lo lleva a perder en ambos lados de la ecuación.

Nada de esto quiere decir que nunca debe mirar las valoraciones del mercado. Sé que los veo con bastante frecuencia para ver dónde estamos en el contexto de la historia y algunos de ellos como el CAPE también son útiles como una forma de estimar futuros rendimientos a largo plazo. Sin embargo, cuando se analizan las métricas de valoración, es importante comprender que a menudo pueden estar en desacuerdo entre sí, lo que dificulta el cálculo correcto. Incluso si puede pasar ese paso, no ofrecen ningún valor para predecir el mercado durante los períodos de tiempo que probablemente esté usando para tomar decisiones sobre su cartera. Entonces, la próxima vez que vea las valoraciones utilizadas para predecir hacia dónde se dirige el mercado en el corto plazo, tómelo con un grano de sal. A pesar de la confianza que muestra la persona que lo está haciendo, los datos no los respaldan.

Cuánta razón tiene el autor, con eso que dice del factor psicológico…las posibilidades de que pase lo que dice, exactamente así, son máximas…

Serenitymarkets.com. Vamos a relajarnos hoy con una curiosidad de los mercados. Ya saben que me encantan estas cosas. Los mercados anclados en la psicología humana tienen muchas pautas estacionales o psicológicas.

Siempre hablamos de estas pautas en relación a las bolsas, pero estas también existen en el mundo de las materias primas.

Algunas son muy conocidas, como por ejemplo las pautas que giran alrededor de las cosechas agrícolas. Evidentemente no puede darse el mismo precio en plena cosecha con los almacenes a rebosar que fuera de temporada.

O la del gas natural que por ejemplo tiende a subir en invierno y en verano y bajar entre estaciones. Lo del invierno es fácil de entender, pero ¿lo del verano? Pues es porque en EEUU hay numerosos aparatos de aire acondicionado que usan gas para funcionar. Aquí en España se empezaron a poner algunos, pero la cosa no tuvo mucho éxito y todos siguen yendo a electricidad, con lo cual son frecuentes los apagones en zonas cálidas de costa en verano.

En cárnicos también hay. En invierno los futuros del cerdo tienden a estar más caros, porque el transporte es más caro con muchas zonas heladas.

Pero son menos conocidas pautas relacionadas con los metales preciosos. Así que hoy vamos a ver algunas curiosidades relacionadas con el metal precioso por excelencia: el oro.

Recientemente la firma alemana especializada en pautas estacionales Seasonax, muy prestigiosa y que suele vender sus informes dentro de las plataformas de las manos fuertes como Bloomberg o Thomson Reuters ha informado de una muy curiosa pauta estacional en el oro desconocida hasta ahora.

Es una pauta enraizada con los días de la semana.

No se puede descartar que sea casualidad, pero tampoco parece muy probable que sea así porque en la muestra se han estudiado casi 5.000 días de trading. La pueden ver en este gráfico resumida:

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En esa tabla se saca la rentabilidad del oro de 2000 a 2017 por días de la semana

El retorno anualizado del oro en ese período de 17 años es del 8,84% y resulta que en los viernes está el 7,5%. Es decir casi toda la subida se ha producido en los viernes.

Aquí se ve mucho mejor:

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Es increíble, no solo un operador que solo operara los viernes en el oro se habría llevado casi el mismo botín de ganancias en estos 17 años es que encima ¡habría minimizado al máximo los fuertes drawdowns que ha tenido el oro en estos años!

Realmente sorprendente. La norma solo falló algo en el año 2009.

Y claro los movimientos del oro, mueven mucho a las acciones mineras de oro. Así que los autores del estudio de Seasonax se preguntaron a continuación ¿se cumplirá esta extraña en el índice de mineras HUI? Pues no sólo se cumple, sino que lo hace de una manera mucho más exagerada.

Lo pueden ver en este gráfico.

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Pues ya ven, en este índice no es que se haya ganado casi lo mismo los viernes es que operando solo los viernes en 17 años se habría ganado mucho más. Atención al dineral que se habría perdido operando solo los lunes.

Bueno, pues ahí tienen otra curiosidad más de los mercados, no la he expuesto para que sea algo operativo, sino simplemente para reflejar la pauta. Nadie sabe explicaciones claras, pero está corriendo bastante entre las manos fuertes.

Y otra curiosidad más del oro.

El Banco de España tiene una cámara acorazada con grandes medidas de seguridad, donde se guardan, entre otras cosas valiosas, importantes cantidades de oro.

Lo que es menos conocido, es que entre dichas medidas de seguridad hay una realmente curiosa.

La pueden ver en esta cita encontrada en internet, más información en la Wikipedia:

https://es-m.wiki.ng/wiki/Banco_de_Espa%C3%B1a

Por encima de la cámara acorazada, discurre un canal de aguas subterráneas llamado Canal de las Pascualas o de Oropesa, se trata de un extenso río subterráneo del cual toma sus aguas la fuente de la Diosa Cibeles. 

En caso de que se asaltara la cámara acorazada, se activarían todas las alarmas y se pondría en marcha un sistema, capaz de inundar todas las instalaciones subterráneas en cuestión de segundos.

Este singular sistema, jamás ha entrado en acción, debido a que jamás se ha efectuado atraco alguno en las instalaciones de Banco de España, considerado por muchos como uno de los más seguros del mundo.

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Fuente gráfico: http://ireneu.blogspot.com.es/2014/05/la-cibeles-y-las-pascualas-el-agua-que.html

Serenitymarkets.com He encontrado un trabajo valiente y que se deja de zarandajas y pañitos calientes sobre la situación actual de las bolsas, con conclusiones valiosas y  que fue publicado en la revista del primer trimestre de este año de la CAIA Association. Creo que vamos a poder obtener reflexiones sobre el mercado bastante profundas.

Volatility and the Alchemy of Risk

Reflexivity in the Shadows of Black Monday 1987

El auto res:

Christopher Cole

Artemis Capital Management

Lo pueden encontrar en este enlace:

https://caia.org/aiar/3745#aiar-default-2

Es un trabajo muy denso y profundo por lo que sólo les voy a destacar las ideas básicas y luego daré las conclusiones del autor y las mías propias. Este es el extracto inicial con que presentan el trabajo traducido:

La volatilidad en las clases de activos se encuentra en mínimos de múltiples generaciones. Ahora existe un circuito de retroalimentación peligroso entre las tasas de interés ultra bajas, la expansión de la deuda, la volatilidad de los activos y la ingeniería financiera que asigna el riesgo en función de esa volatilidad. En este bucle auto-reflexivo, la volatilidad puede reforzarse tanto más abajo como más alto. En un mercado donde las acciones y los bonos están sobrevalorados, la alquimia financiera es la única forma de alimentar nuestro hambre global de rendimiento, hasta que destruye el sistema mismo que nutre.

Miren en este dibujo de una serpiente enroscada sobre sí misma, lo que el autor llama la alquimia del riesgo:

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Lean detenidamente, cada uno de los textos que hay escritos sobre la serpientes, le sonarán todos ellos…son los que han llevado a los mercados a la situación actual, un tanto inquietante.

El autor abre los ojos inicialmente sobre lo que ha pasado con los bancos centrales. Y recuerda que lo que ha pasado con los tipos de interés, por ejemplo el disparate de los tipos negativos, nunca antes se había visto en la historia de la humanidad. Y la humanidad tiene mucha historia…Así que dejemos de pensar que todo es normal y que todo está controlado.

Pero me ha encantado como a continuación habla de otro factor absolutamente vital y del que personalmente también les hablo mucho: las recompras de acciones propias. Al nivel de nuevo más alto de la historia de la humanidad…

En medio de esta manía por la inversión, el mercado de valores ha comenzado a auto canibalizarse...literalmente. Desde 2009, las empresas estadounidenses han gastado una  cifra récord en recompras de acciones financiadas por niveles históricos de emisión de deuda. Las recompras de acciones son una forma de alquimia financiera.

Que utiliza el apalancamiento del balance para reducir la generación de liquidez.

La ilusión del crecimiento. Un impactante + 40% de las ganancias compartidas. Crecimiento y + 30% de las ganancias del mercado de valores desde 2009.

Son de recompras de acciones. A falta de esta ingeniería financiera estaríamos en una recesión de ganancias. Cualquier estrategia que sistemáticamente compra declives en los mercados es matemáticamente corto volatilidad. A tal efecto, los billones de dólares gastados en acciones vía recompras son equivalentes a una posición de volatilidad corta gigante que mejora la reversión media. Cada declive en los mercados es agresivamente comprado por el propio mercado, disminuyendo aún más la volatilidad.

Las valoraciones están ahora en niveles que en el pasado han precedido depresiones incluyendo 1928, 1999 y 2007. El papel de los inversores es que deben encontrar valor, pero cuando todas las clases de activos están sobrevaloradas, la única forma de sobrevivir es usar ingeniería financiera.

La cita es de mucho calado. Para volverla a releer de nuevo meditándola bien. ¿Somos conscientes de la locura en que nos hemos metido? Las recompras de acciones propias son la auto canibalización del mercado, que en una espiral de locos, cuando cae se recompra a sí mismo, para hacerse de nuevo al alza.

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Veamos otra cita sobre este tema:

En lugar de invertir para aumentar las ganancias, los gerentes simplemente emiten deuda a tasas bajas para reducir las acciones.

Sobresaliente, porque así van aumentando artificialmente las ganancias por acción.

Las últimas etapas del mercado alcista 2009-2017 son una ilusión construida con la alquimia de la recompra de acciones. Ausente esta contabilidad

Las recompras de acciones han representado más del 40% del total del crecimiento por acción de los beneficios desde 2009, y un asombroso + 72% del crecimiento de los beneficios desde 2012.

Sin recompra de acciones, los beneficios por acción habrían crecido solo + 7% desde 2012,

Desde 2009, se estima que un + 30% de las ganancias del mercado de valores son atribuibles a recompras de acciones.

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Y como vale más una imagen que mil palabras vean este gráfico que aparece en el trabajo:

A continuación hablan de otro tema sobre el que un servidor les insiste mucho, de los blackout de recompras, es decir de los períodos donde la SEC prohíbe recompras. Y recuerdan que todos los movimientos duros del mercado a la baja, han venido en períodos de blackout. Hay que recordar que este reciente pasó en ese período. Y también citan estudios que muestran que en período de no blackout de recompras como el actual la volatilidad tiende a bajar de manera anómala.

A continuación entran en una densa exposición sobre la volatilidad que me voy a saltar, aunque recomiendo que la lean los lectores más avezados, en el enlace que les he indicado tienen todo el trabajo.

Para entrar a comparar la situación actual con la de 1987. Es decir de potencial máximo de estallido de volatilidad brutal.

Vean esta cita:

Hoy en día todos los bancos centrales del mundo están tratando de hacer ingeniería.con la inflación, pero la inflación fue la fuente oculta del crash de 1987

A principios de 1987 la inflación se situó en el 1,5%, ¡que es menor de lo que es hoy! A partir de 1985 y 1986 la Reserva Federal realizó bajadas de tasas de tipos de  interés superiores a 300 puntos básicos para compensar una desaceleración en el crecimiento. Eso no duró mucho. Entre enero y octubre la inflación de 1987 subió violentamente 300 puntos básicos. Las Tasas nominales subieron más aún  ya que la rentabilidad del bono del tesoro estadounidense a 10 años aumentó 325 puntos básicos del 6,98% en enero de 1987 al 10,23% en octubre de 1987.

La Fed intentó mantener el ritmo elevando de subida de los tipos de interés a lo largo del año, pero no fue lo suficientemente rápido. El rápido aumento de la inflación llevó a  la caída del saldo de la cuenta corriente, y aumento violentamente los niveles de deuda comparada con el  PIB de Estados Unidos. Nada de esto perjudicó a los mercados de renta variable, ya el mercado de valores aumentó + 37% hasta el 25 de agosto de 1987. Luego, llegó el crash.

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Conclusiones: El autor piensa que el mercado está descontando erróneamente la posibilidad de ver al VIX superando los 80 de volatilidad, desde cuando escribieron el artículo, en el primer trimestre de este año hasta el 2020.

En ese período los emisores de deuda de alto rendimiento tienen que colocar al menos 300.000 millones de dólares, porque son los vencimientos que van a tener. Intentarán empapelar al mercado de nuevo.

Igualmente que los ingresos de los trabajadores y otros factores pueden hacer subir la volatilidad más de lo que se está descontando.

Y en suma piensa que las bases para otro disparo como el de 2017 están puestas.

Conclusiones propias tras leer el trabajo: Están sucediendo cosas a nivel economía y mercados financieros que son auténticos disparates. Lo de los tipos negativos no tiene nombre y nadie sabe muy bien sus efectos secundarios. Sería la primera medicina que no los tiene. La intervención de los bancos centrales no tiene precedentes. La pelota de deuda a nivel de deuda a nivel no tiene precedente alguno ni aproximado siquiera.

Y por si fuera algo, hemos descubierto el nuevo numerito matemático, más propio de los trileros que nos obligan a ver dónde está la bolita. La recompra masiva de acciones propias. Coincido mucho con el autor en que con este fenómeno también sin precedentes hemos montado una ilusión y una fantasía de un presunto mercado alcista, que en realidad es el mismo mercado quien se recompra. No hay manera de encontrar la bolita del trilero.

Por lo tanto son tantas las circunstancias excepcionales, que el riesgo de un acontecimiento de riesgo de cola, desde posiblemente enero de 2019 hasta finales de 2020, es muy elevado. Por ello no nos debe extrañar que como ya les he comentado en esta sección muchas veces, las manos fuertes tienen las máximas coberturas en opciones contra el riesgo de cola (una caída enorme por encima de lo normal) de toda la historia. Tontos no son y saben perfectamente que el riesgo existe. Creo que es un momento de la historia bursátil para ser contundente y dejarse de historias de inversiones a un presunto “largo plazo”. No está el mercado para eso. Eso sí, el establishment les dirán que no se preocupen, que esta vez es diferente.

¿Y saben lo peor? Qué tienen razón, esta vez es diferente, pero no en el sentido en que ellos lo dicen.

En el número de agosto de 2012 de la revista Technical Analysis of Stocks and commodities, aparecía un artículo de Ashwani Gujral, titulado, la técnica de la última hora de trading.

Explicaba una técnica muy interesante que opera durante la última hora de trading de cada día, para salir en la primera del día siguiente.
 
Asegura el autor que hay un 80% de posibilidades de obtener un 2% en cada entrada.
 
Vaya por delante que el autor es un trader de la India y que sus estudios están aplicados sobre este mercado que es algo particular. No obstante en un número posterior  aparece un lector americano que lo ha estado observando en EEUU y funciona igual. En mi observación se puede aplicar en cualquier mercado.
 
El autor recomienda esperar a la última hora del día, y ver en qué clase de día nos movemos, alcista, bajista o de rango confuso.
 
Si es alcista, recomienda buscar sectores y valores para comprar. Y si es bajista, para cortos. En rangos laterales se pueden buscar aunque haya algo de tendencia ligera pero con el volumen reducido a la mitad.
 
Busque en concreto estos patrones en el gráfico diario:
 
1- Un valor o sector que esté rompiendo un rango previo en la dirección de la tendencia del día con aumento del volumen inusual.
 
2- Valores que tras tocar un techo suelo, se están dando la vuelta, con volumen inusual.
 
Usa una media simple de 20 a 30 en los gráficos y un canal de Donchian de 20 para tener una idea más clara.
 
En general la idea es sencilla, en un día alcista, buscar valores o sectores que están iniciando un rally, con subidas claras y fuerte volumen en la última hora, para salir en la primera hora tras la apertura del día siguiente, y al revés con las ventas.
 
El autor selecciona cada día, al menos dos valores o sectores. Hay que seleccionar los más claros.
 
El objetivo estaría en el 2% de ganancias y asegura que la media de fallos es sólo del 80%.
 
Para considerar ruptura en los casos 1 y 2, exige al menos una distancia del 3% respecto al cierre del día anterior.
 
No hay que conformarse con cualquier cosa, hay que buscar la ruptura clara de rango y el volumen alto. No es fácil encontrar el modelo, y ello conlleva buscar entre muchos valores cada día y tener paciencia.

Pasemos a otro sistema. En un número reciente de la revista Stocks and Commodities, se cuenta un sencillo sistema, con buena pinta de Ken Calhoun. Este autor todos los meses pone alguno siempre bajo la premisa de la sencillez. 

El sistema se basa es un indicador siempre interesante como es el ATR y del que ya hemos hablado en otras ocasiones. Vamos con los pasos:

 1.- Se trata de buscar gráficos diarios con valores entre los 15 y 70 dólares, con un rango mínimo en los últimos 90 días de al menos 5 puntos y un volumen mínimo diario de al menos 1 millones de acciones diarias.

 2.- Entonces hay que buscar valores de entre los anteriormente seleccionados que tengan al ATR en máximos de 14 días y que además la cotización se mueva por encima de la media de 100. Para confirmar le pedimos una vela japonesa amplia, es decir que tenga una altura de al menos 1,5 veces las velas más recientes. Además debe tener aumento de volumen.

 3.- El autor entonces pone la señal de entrada 50 centavos por encima del máximo del día.

 4.- Usa un stop de 2 dólares, y luego lo usa igualmente de stop trailing.

 5.- Aquí tienen el gráfico de ejemplo que pone el autor en la revista:

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Fuente: Revista Stocks and Commodities.

Pasemos a otro sistema, este  apareció recientemente en The Economist. Se trata de jugar con los días en que hay reunión de la FED y tener paciencia. 
 
Vean este gráfico:

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Lo que quiere decir este gráfico es que es una rentable estrategia comprar la semana de la FED y aguantar una más, en total dos… quien hubiera hecho esto de forma regular habría convertido desde 1994, 1 dólar en casi 13… que no está nada mal… pero que nada mal para algo tan sencillo. La FED siempre se preocupa mucho por llevarse bien con los mercados, y raras veces da sorpresas negativas. Cuando tiene que hacer algo que sabe que no va a gustar, lo anticipa durante mucho tiempo antes y con bastante habilidad, por lo que el día de la reunión en sí mismo que es en lo que se basa la estrategia pues no es un día de grandes sustos.

De hecho los comunicados los prepara un equipo de expertos, que valoran la repercusión que puede tener cada palabra y cada giro del lenguaje. Todo está muy cuidado. Antes no había ruedas de prensa en los comunicados, ahora sí las hay, pero no se aprecian grandes giros en dichas ruedas de prensa, casi siempre todo se ajusta milimétricamente a lo esperado.

Greenspan y Bernanke fueron maestros del manejo del mercado, Yellen ha dejado bastante que desear, veremos que tal se le da a Powell.

El artículo de hoy lo vamos a dedicar a  recordar algunas citas de Jesse Livermore, el legendario especulador, en su libro: "Recuerdos de un operador de acciones" contando sus vivencias en la bolsa de principios del siglo XX, muy pocas cosas han cambiado en estos 100 años. Es impresionante como una persona que operaba en los primeros años del siglo XX, cuando aún se recordaba el pánico de 1896, tenía unas vivencias tan parecidas a las que se pueden tener más de un siglo después.

Vamos a ver varias citas que he seleccionado de su libro. No tienen desperdicio. Sobre todo insisto, porque todo es igual que hace 100 años, y lo será dentro de otros 100 años más, porque el espíritu humano siempre es el mismo.

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Nunca vacilo cuando tengo que decir a un hombre si soy alcista o bajista. Pero nunca digo a nadie que compre o venda un determinado valor. En un mercado a la baja todos los valores bajan y en un mercado al alza, suben. Por supuesto, no quiero decir que en un mercado a la baja, causado por una guerra, las acciones de municiones no suban. Hablo en un sentido general. Pero el hombre medio no desea que le digan si el mercado es alcista o bajista. Lo que desea es que le digan, de forma específica, qué determinado valor debe comprar o vender. Quiere algo por nada. No desea trabajar. Ni siquiera desea pensar. Ya es demasiado trabajo tener que contar el dinero que recoge del suelo.

 (.../...)

la historia de Dickson G. Watts acerca del hombre que estaba tan nervioso que un amigo le preguntó qué le pasaba. "No puedo dormir", respondió él nervioso. "¿Por qué no?", preguntó el amigo.

"Estoy manteniendo tanto algodón que no puedo dormir pensando en ello. Me está destrozando. ¿Qué puedo hacer?" "Vende hasta que puedas dormir," respondió el amigo.

(.../...)

¿De qué modo está protegido el público contra el peligro de compra de un valor por encima de su valor real? ¿Quién castiga al difusor de los injustificados artículos alcistas? Nadie; y sin embargo el público pierde más dinero comprando valores a causa de un anónimo consejo interior cuando el precio es muy alto, que vendiendo valores por debajo de su valor a consecuencia de un consejo bajista durante los denominados "ataques".

(.../...)

Estoy en el juego especulativo desde que tenía catorce años. Es todo lo que he hecho. Creo que sé de lo que estoy hablando. Y la conclusión a la que he llegado, tras casi treinta años de constantes operaciones, tanto con márgenes pequeños como con millones de dólares a mis espaldas, es esta: Un hombre puede vencer a un valor o a un grupo determinado en un momento determinado ¡pero nadie puede vencer al mercado de valores! Un hombre puede hacer dinero con el grano o el algodón, pero nadie puede vencer al mercado del grano o al mercado del algodón. Un hombre puede ganar una carrera de caballos, pero nadie puede ganar a las carreras de caballos. Si supiera cómo hacer más fuertes estas afirmaciones, o darles más énfasis, lo haría. No importa lo que nadie pueda decir en contra. Yo sé que tengo razón cuando hago estas afirmaciones.

En fin, lo que dice Livermoore, no se va contra el mercado, es demasiado fuerte para enfrentarse a él, ni a la tendencia, ni a la dirección que tengan tomada en cada momento las manos fuertes...

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(…/…)

De hecho, gané dinero siempre que estuve seguro de que estaba en lo cierto antes de comenzar. Lo que me venció fue no tener el cerebro suficiente para adherirme a mi propio juego, es decir, para jugar en el mercado sólo cuando me satisfacían los precedentes que favorecían mi juego.

Y esto es precisamente lo que vence a tantos hombres en Wall Street que están lejos de ser la clase que más se aprovecha. Existe el simple loco, que hace siempre, y en todas partes, lo que no debe hacer, pero existe también el loco de Wall Street, que cree que debe negociar todo el tiempo. Nadie puede tener siempre razones adecuadas para la compra o venta diarias de acciones, o el conocimiento suficiente para hacer de su juego un juego inteligente.

Yo mismo lo comprobé. Siempre que leí la cinta a la luz de la experiencia gané dinero, pero cuando hice un simple juego de locos, perdí.

Quedas liquidado de forma fácil y rápida. El deseo de acción constante, sin consideración a las condiciones subyacentes, es responsable de muchas pérdidas en Wall Street, incluso entre los profesionales, que creen que deben llevar dinero a casa todos los días, como si trabajaran para conseguir un salario regular.

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Esta es demoledora sobre como se timaba a la gente…los chiringuitos financieros de 1915…Un siglo después todo sigue igual:

Un tipo, con el que me encontré, me dijo que había visto enviar un día seiscientos telegramas en los que se aconsejaba a los clientes coger una acción y otros seiscientos en los que se recomendaba, encarecidamente, a los clientes vender inmediatamente esa misma acción. “Sí, conozco el truco," dije al tipo que me lo estaba contando.

"Sí," dijo él. "Pero al día siguiente enviaron telegramas a las mismas personas aconsejándoles cerrar su interés en todo y comprar-o vender-otra acción. Pregunté al socio más antiguo de la oficina, ¿Por qué hacen eso? Lo primero lo entiendo. Algunos de sus clientes van a ganar dinero en papel durante un tiempo, aunque ellos y otros pierdan en su momento. Pero enviando telegramas de esa forma simplemente acaban con todos ellos. ¿Qué gran idea se esconde detrás de eso?” Bueno," dijo él, "los clientes van a perder su dinero de todas formas, no importa lo que compren, o cómo, dónde o cuándo. Cuando pierden su dinero, yo pierdo los clientes. Bien podría conseguir todo el dinero que pueda y buscar después una nueva cosecha."

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De hecho, creo que de todas las ganancias de Wall Street, la intención de hacer que el mercado de valores haga de hada madrina, es la más persistente. Al igual que todos los verdaderos vudús, éste tiene su razón de ser. ¿Qué es lo que hace un hombre cuando intenta que el mercado le pague una necesidad repentina? Lo que hace es tener esperanza. Juega, se arriesga. Por lo tanto, corre riesgos mucho más grandes de los que correría si especulara inteligentemente, de acuerdo con sus opiniones acreencias a los que ha llegado de modo lógico, tras un estudio de las condiciones subyacentes. Para empezar, busca un beneficio intermedio. No se puede permitir el lujo de esperar. Si es que el mercado se porta bien con él, deberá hacerlo inmediatamente. Alude que lo único que quiere emplazar es una apuesta nivelada. Como está preparado para salir corriendo rápidamente, o sea, detener la pérdida en dos puntos, cuando todo lo que espera hacer es dos puntos, se abraza a la falacia de que sestea arriesgando al cincuenta por ciento. Pues bien, he conocido muchos hombres que han perdido miles de dólares en tales operaciones, particularmente en compras efectuadas a la altura de mercado alcista, justo antes de una reacción moderada. Desde luego, éste no es modo de operar

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Usted debe pensar, ¿o no?, que los hombres inteligentes que han ganado millones con sus propios negocios y, además, han operado con éxito en el mercado de valores, deben ser conscientes de la sabiduría que entraña tomar parte en el juego de forma desapasionada. Pues bien, se sorprendería de la frecuencia con que muchos de nuestros más prósperos promotores se comportan como mujeres histéricas cuando el mercado no actúa del modo que ellos desean. Parece que se lo toman como una ofensa personal, de este modo, primero pierden los nervios, y luego comienzan a perder dinero

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Los enemigos mortales del especulador son: la ignorancia, la codicia, el miedo y la esperanza. Ni todos los libros del mundo, ni todas las normas de todas las Bolsas de Valores que existen sobre la tierra, pueden eliminar a estos enemigos del ser humano. Los accidentes que dan al traste con planes concebidos cuidadosamente, están también más allá de la regulación que puedan llevar a cabo economistas de sangre fría o filántropos de corazón caliente. Queda otra fuente de pérdidas que consiste en proporcionar información errónea de forma deliberada, en donde se podían citar algunos pronósticos. Este enemigo es el más insidioso y peligroso, ya que puede llegar al operador disfrazado y camuflado de muy diversas formas.

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El público debe comprender esta cuestión con profundidad: Que la razón real de un prolongado descenso no es nunca un ataque bajista. Cuando un valor desciende durante mucho tiempo, puede estar seguro de que algo va mal con él, bien con el mercado que tiene, o bien la compañía. Si el descenso fuera injustificado, muy pronto el valor se vendería por debajo de su valor real y esto proporcionaría una compra que detendría el descenso. De hecho, el único momento en que en una posición bajista puede obtener grandes beneficios vendiendo un valor, es cuando ese valor está demasiado alto. Y puede apostar hasta lo último con la seguridad de que los del interior no proclamarán al mundo este hecho.

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Los profesionales de Wall Street saben que actuar en base a pronósticos "del interior" tratarán a un hombre peor que el hambre, la peste, la falta de grano, los reajustes políticos o lo que se podían denominar accidentes normales. No hay ninguna carretera de asfalto que lleve al éxito en Wall Street o en ningún otro lado. Así que, ¿por qué nos empeñamos en bloquear el tráfico?