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Ya hemos comentado muchas veces que si se quiere invertir en bolsa hay que diseñar un cortafuegos para cuando las cosas se ponen feas de verdad.

Es muy bonito todo eso de la gestión pasiva, es decir comprar y esperar eternamente, hasta que llega una situación de mercado como la del 2000 o la del 2008, y se volatiliza más de la mitad de la cartera en poco tiempo. Psicológicamente muy pocos pueden resistirlo, y resulta increíble como muchos grandes inversores nunca activan el cortafuegos y siempre están dentro, hasta que le extreman el dolor, y le echan fuera en el peor momento.

Ya hemos comentado en esta sección numerosos métodos para que sirvan de espoleta.

Por ejemplo algo tan simple como seguir la media de 10 meses en un gráfico mensual. En el S&P 500 es extraordinariamente efectivo. Fuera de bolsa, como ahora desde octubre, cuando cierra un mes por debajo de dicha media, y a vivir tranquilos. Y dentro cuando la supera de nuevo con mayor claridad.

También hemos hablado en otras ocasiones de métodos más sofisticados para ello, como usar un filtro de Ehler o más complejo aún usar las indicaciones de las desviaciones estándar del VIX y del VVIX.

Pues bien en esta línea de pensamiento, que nunca nos cansaremos de recomendar de que tenemos que tener siempre siempre ese cortafuegos para evitar los grandes períodos bajistas, vamos a comentar otro, sencillo de seguir y realmente efectivo que nos manda la web amiga de www.markettiming.es

Que como recordarán ya ha colaborado en numerosas ocasiones en esta sección con muy buenos estudios sobre el comportamiento de las manos fuertes y analizando la correlación de los máximos con los techos de mercado.

Aquí va su artículo, ya que han sido tan amables de permitir su reproducción. Agradecemos mucho, de nuevo, su colaboración.

Una de las cosas que más me preguntan últimamente es cómo encontrar un método que nos avise de que hay que escapar de la Bolsa antes de que se hunda. Veamos uno que funciona bastante bien para los inversores de largo plazo.

Lo primero que cabe decir es que en ningún momento lo que voy a mostrar supone que este servidor haya encontrado la piedra filosofal para las salidas del mercado. Es sólo una posibilidad más que se ajusta bien a la inversión a largo plazo.

Contaba John Murphy que "encontrar el momento de entrar y salir del mercado es fundamental, y mucho más difícil y frustrante que el análisis del mercado" y no seré yo quien le quite la razón.

Suelo decir que el mercado americano es mucho más serio que los europeos en lo que se refiere a datos. Allí están a disposición del público cosas tan básicas como el número de acciones que suben y bajan cada día en el mercado o el saldo semanal de las posiciones de los operadores dominantes en los futuros de casi todo, desde cambios de dólar respecto a otras monedas a oro, petróleo o productos agrarios. Y también son públicos los datos de los bonos corporativos que suben y bajan a diario, de forma que se puede hacer un análisis de las correlaciones más interesantes.

No hay más que ir a la fuente de información, la Finra, y "recolectar" los datos de amplitud de los bonos desde 2005. ¿Algo destacable? Pues que los high yield tienen una correlación histórica muy fuerte e histórica con el S&P 500 y se puede utilizar con un poco de maña:

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No deja de ser curioso que cada vez que la Línea de Avance y Descenso de los bonos high yield frena su secuencia de máximos (en el gráfico del precio) y mi indicador PQT, calculado a partir de los máximos y mínimos anuales registrados por esos mismos bonos, pasa a negativo, estamos en un momento de gran posibilidad de que las cosas se pongan muy crudas.

Lógicamente, es hora de poner un stop en el mínimo anterior de referencia y quedar tranquilo. Si la señal es falsa, como la marcada en negro, nada hay que temer y nuestras posiciones largas seguirán produciendo dinerito. Pero si en verdad las cosas se ponen feas, nos saldremos del mercado en un gran sitio y esperaremos tranquilamente a encontrar otro lugar para entrar.

Ya ven cómo ha funcionado en la actual tendencia alcista y si se van a la izquierda del gráfico comprobarán que, aunque no lo he marcado. exactamente la misma secuencia se produjo en 2007, justo antes de la gran caída.

Volveré a Murphy: "El devenir de los mercados puede parecer aleatorio a aquellos que no se han tomado el tiempo de estudiar sus patrones de comportamiento". No es tan aleatorio, se lo garantizo.

¡¡Buen trading!!

Uno de los problemas más graves que suelen afrontar los inversores es el de hacer gala de una memoria bastante corta. Y bastante en consonancia con este tema, el de extrapolar series muy cortas al infinito. Es decir, como Wall Street ha hecho no se qué en los últimos 10 años siempre lo hará. Hay que tener en cuenta que con gráficos diarios, las series de 10 años, incluso de 20 son demasiado cortas. Personalmente cuando hago backtesting de estrategias basadas en gráficos diarios, si es posible me gusta partir como poco de 45 a 50 años.

Últimamente, debido a estos sesgos psicológicos se está viendo por la mayoría de medios de información económica de EEUU un nuevo mantra. Como en los últimos años Wall Street ha subido más y tiene una valoración más alta que el resto de mercados, Wall Street es normal que esté más caro, y siempre subirá más que los demás.

He de reconocer que este mantra a mí también se me escapa muchas veces cuando veo lo frustrante que resulta la bolsa europea comparada con Wall Street. Pero yo estoy cometiendo el mismo error que los demás, me estoy basando en una serie muy corta de unos años. Pero si miramos hacia atrás, veremos claramente que esto no es así, y de hecho mucho cuidado con pensar que en Wall Street atarán siempre los perros con longanizas.

El maestro de las estrategias de asignación de activos Mab Faber en su último artículo trata este problema de una manera brillante como siempre.

Lo pueden leer aquí:

https://mebfaber.com/2019/01/25/the-biggest-valuation-spread-in-40-years/

Vean esta cita:

Muchos expertos enumerarán las innumerables razones por las que EE. UU. Merece su valiosa valoración, el estado de derecho, los ingresos GAAP, el gobierno estable (¡ja!), Etc., pero un vistazo rápido a la historia arroja dudas sobre las explicaciones ...

Primero, si los Estados Unidos son verdaderamente "especiales", siempre deberían ser especiales, ¿verdad? Es decir, si el mercado de los EE. UU. Es tan fantástico que una valoración más alta siempre está justificada, entonces, históricamente, siempre debería tener una valoración más alta.

Pero eso no es lo que nos dice la historia.

Y tiene toda la razón, nos estamos dejando llevar por una serie corta que nos da una imagen muy distorsionada de la realidad que tarde o temprano volverá a imponerse.

Lo pueden ver en este gráfico del CAPE de EEUU comparado con el de resto de bolsas extranjeras importantes

Recuerden que CAPE es el PER a 10 años ajustado por inflación, dicho de manera simple:

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Pues ya a partir de 1980 y hasta casi finales de la década de los 90 era justo al revés. Y luego entre 2005 y 2008. Simplemente nos estamos dejando llevar por el tramo de los últimos 10 años donde Wall Street ha gozado de una serie de ventajas que puede que no se repitan.

Fíjense en la parte de finales de los 90 cuando el CAPE de resto del mundo era de 40 nada menos y el de Wall Street no llegaba ni a la mitad. Si bien es cierto que en esa época había una fuerte distorsión provocada por la burbuja japonesa. Pero también ha habido burbujas en EEUU y en todos lados.

Wall Street no tiene magia, simplemente es una coyuntura que tarde o temprano se revertirá aunque parezca mentira.

El autor a continuación calcula el CAPE del cuartil más barato del resto del mundo y lo compara con EEUU

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Este gráfico más que convencernos de que Wall Street tiene magia lo que nos convence es que está carísimo, y que por lo tanto es peligrosos a medio plazo, porque la divergencia con los demás es demasiado alta. Y claro en la inversión a largo, lo barato es lo que nos dará buen rendimiento después.

Y el autor termina con una reflexión que me parece muy relevante. Al final lo que ha generado esta leyenda urbana de que Wall Street siempre lo hace mejor, es el sesgo clarísimo que todos los inversores tienen hacia su mercado doméstico. Y como ellos son los más fuertes lo han contagiado. Es completamente irracional con lo grande que es el mercado la importancia que le damos a nuestro mercado doméstico, donde incluso nos aventuramos en chicharros peligrosos. Interiormente pensamos que es como son de casa los conocemos mejor ¿estamos seguros de eso? Este gráfico de Vanguard es muy revelador a este respecto.

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La línea naranja es lo que por peso de cada mercado habría que invertir en gestión pasado, y lo amarillo es lo que en realidad los inversores domésticos invierten…Hay queda Australia, un minimercado, que solo pesa el 2,4% a nivel global, y sin embargo sus inversores le dan un peso en sus carteras del 66,5%...

Las oportunidades hay que buscarlas a lo largo del mundo, y no solo en el Mercado Continuo ni mucho menos en el Ibex. Y menos las podremos buscar cuando se cometa el grave error de atizarle un impuesto de transacciones financieras del 0,2% a cada compra de valores del Ibex. Ese porcentaje pequeño de inversores extranjeros que invierten aquí van a perder el poco interés que tengan. ¿De verdad podemos creer que cuando invertimos en valores españoles ganamos más que cuando lo hacemos en otros?

En bolsa esto y otros sesgos psicológicos nos pueden hacer mucho daño. Y si no vean, para terminar esta historia que cuenta en otro artículo el maestro Meb Faber:

En 2012, Eike Batista tenía un valor estimado de más de $ 35 mil millones.

El multimillonario brasileño hecho a sí mismo creó un imperio que se extendía desde la minería hasta el petróleo y las obras públicas. Muchos lo consideraban el orgullo de Brasil.

Apenas dos años después, había perdido todos los $ 35 mil millones ... y debía otros $ 1,2 mil millones a los acreedores.

¿Como sucedió esto? ¿Cómo se evapora una cartera de $ 35 mil millones prácticamente de la noche a la mañana?

Podría señalar varias decisiones malas, pero quizás la mayor de todas fue el riesgo de concentración (y el apalancamiento favorito de Buffett). La riqueza de Batista estaba ligada abrumadoramente al auge de los productos básicos mundiales. Si bien esa concentración de inversión fue un viento de cola enorme para ayudar a Batista a enriquecerse, también demostró su caída.

Esto apunta a un punto crítico para el que todos los inversores deben estar conscientes de ...

La cartera que le ayuda a enriquecerse no es necesariamente la cartera que lo ayudará a seguir siendo rico.

Pueden seguir leyendo aquí:

https://mebfaber.com/2019/01/24/the-stay-rich-portfolio-aka-how-to-add-2-to-your-savings-account/

www.serenitymarkets.com

Tendemos a celebrar demasiado pronto la victoria de una entrada buena celebrando antes de cuenta, y nos puede pasar como a estos dos porteros de fútbol.

La máxima que más se repite cuando se forma en los mercados, es, que la regla de oro es el dejar correr las ganancias y cortar las pérdidas.

Pero no hay nada más difícil, porque el dolor de la pérdida es mayor que la satisfacción por la ganancia.

O vean este:

 

Esto se ve muy claro en un  estudio realizado por Garvey y Murphy en el año 2004 y que suelen citar muchos autores que trabajan en psicología del trading, como ejemplo de lo mal preparada que está la mente humana para el trading. Personalmente lo comenté hace ya más de diez años, en internet, desde que lo vi en otros estudios, lo volví a repetir en 2015 y lo vuelvo a repetir ahora,  nunca se me ha olvidado. 

Garvey, R. and Murphy, A. (2004). "Commissions Matters: The Trading Behavior of Institutional and Individual Active Traders", Journal of Behavioral Finance, 5(4), 214-221.

Siempre se ha dicho que el trader de éxito es el que aplica con rigor la máxima, tantas veces olvidada, de dejar correr los beneficios y cortar rápidamente las pérdidas. Nuestro espíritu humano intenta que hagamos todo lo contrario.  Es algo propio de nuestra naturaleza y que nos hace mucho daño en el trading.

Pues bien, volvamos al estudio.

Los autores estudiaron nada menos que más de 50.000 operaciones completas de ida y vuelta durante un buen período de tiempo de operadores intradía, y los resultados son muy reveladores. Recuerdo que hablo de operaciones intradía, realizadas por operadores bastante avezados.

Lo primero que llama la atención es que cuando las operaciones las realizan los operadores más pequeños tenemos una media de 364 segundos de duración de una operación perdedora y de 186 la ganadora. Es decir, la ganadora dura mucho menos que la perdedora. De hecho dura prácticamente el doble, es decir, lo que no se debe hacer nunca.

En los traders de tamaño medio, la perdedora dura 216 y la ganadora dura 148. De nuevo el mismo problema pero proporcionalmente mucho más atenuado.

En los traders grandes, el mismo efecto perdura, es decir, no hacen tampoco lo correcto y dejan correr las pérdidas demasiado pero en esta ocasión la diferencia es muy ajustada y hay mucha diferencia con los pequeños. La operación perdedora dura 188 segundos frente a los 268 de los pequeños, y sin embargo la ganadora dura casi lo mismo 153 segundos para los grandes y 166 para los pequeños.

En conclusión, vemos que nadie se quita los sesgos psicológicos erróneos y negativos de encima, y todos tendemos a dejar correr las pérdidas y a cortar las ganancias, con la gran diferencia de que los traders más profesionalizados, consiguen disminuir fuertemente este sesgo psicológico erróneo y eso les da una ventaja decisiva sobre los demás.

Y que esto es un error se ve en la siguiente cuestión que estudiaron estos profesores.

Llegaron a determinar, contando las más de 50.000 operaciones realizadas, que si el conjunto de traders cuando estaban en posición corta hubieran liquidado 15 segundos antes en cada ocasión cuando perdían, es decir, cortando antes las pérdidas, las habrían bajado en 0,0091 dólares por acción, si hubieran cortado 30 segundos habrían perdido menos 0,016 dólares por acción y si hubieran cortado 45 segundos antes hubieran perdido 0,0175 dólares menos por acción. Las cifras son muy claras, cuanto antes hubieran cortado las pérdidas menos habrían perdido de media y a largo plazo.

En cambio, si hubieran dejado correr las pérdidas 15 segundos más en cada ocasión, habrían perdido 0,0083 más, con 30 segundos 0,0149 dólares más por acción y con 45 segundos 0,0189.

Cifras similares salen en posiciones ganadoras largas, en posiciones perdedoras cortas y en posiciones ganadoras cortas. Los números no engañan, y las medias se cumplen de forma rigurosa. Es mucho mejor cortar pérdidas y dejar correr las ganancias, aunque no lo parezca a veces en el corto plazo.

Este es un estudio basado evidentemente en la operativa intradía, pero el tema es completamente aplicable a cualquier otro tipo de operativa. Si bien en la intradía que es la más rápida y con más carga psicológica con diferencia se magnifica más. Pero el problema de fondo es exactamente el mismo en cualquier tipo de operativa.

Es más, el problema está muy profundo en nuestro interior, en realidad ¡está en nuestros genes!

Investigadores de la Universidad de Yale han investigado los orígenes de alguno de los defectos del trading que todos tenemos por nuestra naturaleza humana y han encontrado que difícilmente nos lo vamos a quitar de encima, lo llevamos en los genes y han demostrado que hace 40 millones de años ya lo teníamos. Obviamente no había bolsas entonces, pero por aquella época evolutivamente empezamos a diferenciarnos claramente de los monos capuchinos. Así que los investigadores han tomado a unos cuantos de estos monos y se han encontrado una buena sorpresa, nuestros primos lejanos tienen exactamente el mismo sesgo que nosotros los seres humanos...

El estudio se llama "How Basic are Behavioral Biases? Evidence from Capuchin Monkey Trading Behavior".

Las conclusiones son increíbles, el ratio de aversión a las pérdidas es de 2,7 en los monos capuchinos y de 2,5 en los humanos, tras hacer un experimento con una serie de manzanas que podían pedir a unos operadores a cambio de una simulación del dinero (los monos aprenden rápido que si entregan las fichas les dan comida). Un operador da siempre un pedazo de manzana y a veces dos, al 50% de las veces. El otro da dos, pero el 50% de las veces quita un pedazo, al final la esperanza es la misma, las medias, todo igual. Los monos en casi un 80% escogen el plato de comida que tiene la misma esperanza de conseguir comida que el otro, pero gana el que da una posibilidad sobre dos de conseguir un trozo suplementario de comida que el otro que da una posibilidad sobre dos de que quiten un trozo de comida, exactamente igual que los experimentos en bolsa de los seres humanos.

Los investigadores lo tienen claro, muchos de los sesgos psicológicos perjudiciales en bolsa no dependen de aprendizajes sociales ni culturales, va en los genes y luchar contra nuestros propios genes no es nada fácil, por eso no es nada fácil salir adelante en bolsa. La lucha es contra nuestro propio interior. ¿Nuestro peor enemigo?, ¿La FED?, ¿la volatilidad?, ¿el sistema que usamos? Yo creo que no, el peor enemigo nosotros mismos, el mejor trader es el que consigue sobrevivir a sí mismo, como escuché una vez decir a alguien, no me cansaré de decirlo, nuestra psicología es mucho más importante que cualquier sistema de entrada que usemos.

Samuel T. Benner fue un norteamericano que intentó medrar en varios negocios hasta que terminó de estadístico y arruinado por el advenimiento de la Guerra Civil en los EEUU en 1873. Pero en 1875 escribió su libro titulado " Benner's Prophecies of Future Ups and Downs in prices". Se basó originalmente en los mercados de ganado porcino y de hierro, intentando encontrar una relación matemática con los ciclos de los metales que sucesivamente se sucedían arruinando regularmente a sus operadores pero sus resultados son sorprendentes. Realmente tan sorprendentes como que ha acertado la mayoría de techos de mercado desde 1900, que se dice pronto, aplicando su ciclo. Además acertó más de cien años después el espectacular techo del año 2000.

En este enlace en inglés pueden encontrar información bastante exhaustiva sobre este curioso ciclo, el título es: "THE BENNER CYCLE, THE FIBONACCIS & THE NUMBER 56".

http://www.davidmcminn.com/pages/brenfib.htm

La fe en sus cálculos se debilita mucho cuando uno leía las explicaciones que dio metido de lleno en el esoterismo. Posiblemente al no terminar de entender por qué salían efectivos.

. Benner establece, por decirlo resumido, dos grandes ciclos: un ciclo para máximos y otro para mínimos.

El de techos de mercado con una secuencia de 8-9-10 años, acertando en nuestra época moderna, por ejemplo -recuerden que el ciclo se aplica desde el siglo XIX sin fallo, los techos de 1964, 1973, 1983, 1991 y, sobre todo, acertando espectacularmente el techo del 2000 que tiene tela marinera-. Pero es que si nos vamos más atrás tiene aciertos tan espectaculares como los máximos de 1929. Desde entonces la secuencia se repite durante casi 80 años, de forma constante con máximos cada 8, luego cada 9 y luego cada diez años-

En cuanto a los mínimos, el ciclo era más irregular, no era tan exacto pero sí aproximado en las siguientes cifras 16-18-20. En uno de estos años siempre termina por producirse un mínimo o un pánico vendedor. No debemos olvidar que esto funciona con todo tipo de mercados, no sólo con la bolsa. Por ejemplo, acierta el mínimo de mercado de 1933 tras el desastre provocado por la gran depresión de los años 30 o, sin ir más lejos, acierta el mínimo de mercado tocado tras el gran crash de 1987.

Una explicación matemática, a este misterio del ciclo, la dio hace bastantes años Leo Taber International en un artículo basado en la novedosa teoría del caos que, por compleja y difícil de entender que parezca, es tan científica como que la electricidad existe. Ya saben que en mi libro hablo de ella y que considero al análisis técnico como el más claro ejemplo de la existencia de fractales.

http://www.thesymbol.net/Philosophy/ciclos-benner.htm

En este artículo se comenta con detenimiento como según la teoría del caos estas pautas son fractales que Benner descubrió por casualidad e intentó darle una explicación científica que terminó casi en historias esotéricas. Esta es la cita del artículo comentado donde se dice precisamente eso:

"Benner encontró, seguramente por tanteo, unas pautas numéricas que cumplían con sus datos históricos y procedió a una afortunada extrapolación de los mismos, pero lo que no sabía Benner era que dichas pautas numéricas encajaban con la dinámica de los gérmenes fractales representados modernamente por los grados de giro de vectores unitarios y encajaban precisamente en su genuina variable explicativa, el exponente (G / 90) y de ahí el éxito de Benner y de ahí nuestra esperanza en la capacidad deductiva del Sistema.

Una feliz casualidad, y/o necesidad, le hizo adoptar 6 pautas numéricas, dos explícitas representadas por (8-9-10) (16-18-20) y cuatro implícitas representadas por (9-10-8) (10-9-8) (18-20-16) y (20-18-16), en las que resulta que se cumplen los condicionantes fractales de FIN, GOZNE y PRINCIPIO que sistemáticamente adoptan numéricamente; es decir, que adoptan a partir del primer decimal los valores 88888888...., Número definido, 11111111...., tal como se ha demostrado anteriormente."

Posteriormente la teoría de Benner sufrió una “modernización” y algunos cambios. Está muy bien explicado en este artículo donde se habla del tema de manera detallada y que merece la pena leer

https://www.x-trader.net/articulos/trading-general/todo-sobre-benner.html

Cabe destacar, como bien explica el último enlace, que los actuales ciclos publicados no responden estrictamente a la teoría original de Benner sino....

"Posteriormente, A. J. Frost, autor del conocido Elliott Wave Principle: Key to Stock Market Profits junto con Robert Prechter, presentó una variación del ciclo de Benner, que es la que actualmente todos conocemos, señalando que los máximos del Dow Jones se daban cada 8-9-10 años mientras que los mínimos seguían la secuencia 16-18-20 años, ..."

Pues bien un amable lector ha tenido la paciencia de confeccionar un gráfico donde aparece el ciclo completo con los añadidos histórico y futuro, para que nos podamos hacer una idea. Agradecemos mucho el envío y el permiso de publicación.

Aquí lo tienen:

 

benner2.png

 

Como podemos comprobar el ciclo acertó de pleno la caída de 2000 y la recuperación de 2003. Se retrasó un par de años a la crisis de 2008, aunque si acertó de forma notable la recuperación posterior, para ahora darnos lectura de que habríamos iniciado otro largo período bajista que duraría hasta 2021 para a partir de ahí volver a subir.

Como el formato de la página no permite ponerlo más grande y se ven los números finales un poco pequeños, el pico actual es 2018, la siguiente cifra de fecha final de caída sería 2021 y el final de la subida que se inicia entonces es 2027, para ahí iniciar una bajada menor hasta 2029.

Evidentemente este tipo de cosas hay que tomarlas con las debidas precauciones, pero no deja de ser un dato más interesante y curioso a considerar.

En mi libro Leones contra Gacelas les hablo del Ciclo de los presidentes, basado en el ciclo electoral de EEUU, que como todos saben es de 4 años, les refresco la memoria:

Resulta que históricamente se demuestra que los presidentes tienden a manipular los mercados, ya que se sigue un ciclo muy curioso que consiste en que en cuando se acercan las elecciones el mercado sube más rápido. Y si no, vean.

 Desde 1927 a 2002; es decir, 19 ciclos estos son todos los presidentes en orden (algunos fueron reelegidos y por eso salen menos). Coolidge, Hoover, Roosevelt, Truman, Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo. Pues bien, la media de subida anual del SP es del +12 por ciento, pero vean lo que pasa dentro del ciclo:

- Año 1: Subida media del 7 por ciento. 9 ciclos alcistas y 10 bajistas. Las elecciones ya han pasado y los políticos se desentienden.

- Año 2: Media de beneficio del 8 por ciento. 11 ciclos alcistas y 8 bajistas. Igual que el primero.

- Año 3: Empieza la manipulación del presidente de turno. Media de beneficio del 20 por ciento. 17 años alcistas y 2 bajistas. Como vemos es realmente espectacular.

- Año 4: Media de beneficio del 14 por ciento. 16 ciclos alcistas y sólo 3 bajistas. La manipulación sigue aunque más moderada, para abandonarla al año siguiente que sería primero de ciclo de nuevo.

Obviamente, dentro de estas medias hay grandes diferencias de un año a otro y de un ciclo a otro, pero sí nos muestran un orden de fondo muy claro y este orden es la manipulación a favor del mercado en las elecciones. Fíjense como ese tercer año la media está muy por encima de lo normal

Esto está anclado en la lógica. ¿Cuánto no prometen los políticos cuando se acercan las elecciones? De todo, inauguran obras que no había manera de terminar, incluso bajan los impuestos, todo siempre antes de las elecciones, ningún político toma las medidas duras en ese momento. Lo hará en cuanto pasen las elecciones. En este sencillo principio es en lo que se basa este ciclo estacional. Y los políticos no van a cambiar. En campaña todos los candidatos prometen el paraíso a los electores. Luego en cuanto pasan las elecciones la memoria empieza a fallar.

La firma alemana Seasonax publicó el año pasado una actualización de este ciclo. Lo podemos ver resumido en este gráfico:

 

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El gráfico recuerdo que es del año pasado, ya no estamos en el círculo rojo, sino en el año siguiente. Estaríamos en lo que yo califico como tercer año, ellos cuentan como primero el de las elecciones. Es decir el de mi libro tercero es el cuarto de ellos o el de pre-elección, en el que estamos y como vemos es de los mejores del ciclo. El año pasado era el peor del ciclo, y caramba si se cumplió. Y este sería el gráfico de como se comporta por término medio en los últimos 116 años este año de medio término del ciclo:

Lo normal es que este tipo de años, empiecen al alza desde el principio para hacia finales de año frenarse y limitarse a conservar la ganancia o tener algunas tomas de beneficios. Este año desde luego que no se está cumpliendo la pauta absolutamente para nada y desde el principio hemos estado cayendo. Aún queda mucho año.

Evidentemente este es un gráfico promedio, y es tan sólo una referencia más. 

Esto en lo que afecta a Wall Street, ¿pero qué pasa en Europa con el ciclo de los presidentes?

Pues lo pueden ver en este gráfico promedio de la misma compañía pero aplicado al Dax alemán:

 

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Me parece lo más importante del artículo este gráfico. Me explico. El ciclo de los presidentes puede ser más o menos exacto, pero lo que demuestra la comparativa en cómo se comporta el Dax en el ciclo y como se comporta el Dax vemos un poco la esencia y la condena del mercado europeo. En el año pasado el de medio término, que es el peor del ciclo lo hacemos mucho peor que ellos. En el año actual que es el mejor más o menos igual. Es lo de siempre, aún está por ver, que Wall Street tenga una mala racha y a nosotros no nos afecte, en este tipo de comparativas de largo plazo es donde se ve. Y también se ve la grandísima dependencia que tenemos de ellos. Hay períodos en que es mayor y otros menor pero siempre está ahí. Ellos sí que pueden subir con Europa bajando, pero al revés, es raro y difícil.

Ya que estamos vamos a ver como se mueve el dólar en el ciclo de los presidentes en 40 años:

 

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Y uno muy  curioso es el del oro:

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Fuente de los últimos gráficos: http://www.seasonalcharts.com/index.html

Durante muchos años el concepto de tendencia, y cualquier otra cosa que estuviera basado en el análisis técnico ha sido vilipendiado en muchas áreas del establishment.

Personalmente recuerdo perfectamente, un programa de formación que dimos por ejemplo por eso del año 2005 a todo el equipo de gestión de una Caja de Ahorros ahora desaparecida. Nos comentaban como por aquella época si sus jefes les veían mirando gráficos y diversificando activos se enfadaban. Esta es una historia absolutamente real.

Tradicionalmente y durante muchísimos años, ahora afortunadamente no es tanto así, aunque aún quedan fuertes resistencias, se consideraba que lo único serio era invertir en acciones de las de toda la vida, y por fundamentales. Mirar un gráfico para determinar la tendencia no tenía valor.

Pues bien, hoy vamos a demostrar que equivocado estaba y está (pues una parte del establishment sigue erre que erre, empeñados año tras año en invertir sólo en acciones como la panacea universal y sin mirar los gráficos) este planteamiento.

La diversificación en diferentes clases de activos, siendo la bolsa importante, pero no la única cosa en la que se pueda invertir y el seguir la tendencia son absolutamente vitales.

Para ello nos vamos a basar en un paper que se pueden descargar en formato pdf aquí, es del año 2017:

https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2993026

A Century of Evidence on Trend-Following Investing

Para hacernos una idea aquí está el extracto del trabajo:

En este artículo, los autores estudian el desempeño de las inversiones de seguimiento de tendencia en los mercados globales desde 1880, extendiendo la evidencia existente por más de 100 años utilizando un conjunto de datos novedosos. Ellos encuentran que en cada década desde 1880, esta estrategia ha arrojado retornos promedio positivos con bajas correlaciones respecto a las clases de activos tradicionales. Además, la estrategia de seguimiento de tendencia ha tenido un buen desempeño en 8 de cada 10 de los períodos de crisis más grandes de todo el siglo, definido como las mayores reducciones para una cartera de acciones / bonos de 60/40. Por último, la estrategiaha tenido un buen desempeño en diferentes entornos macro, que incluyen recesiones y auges, tiempos de guerra y de paz, regímenes de tipos de interés altas y bajas y períodos de inflación alta y baja.

¿Qué más se puede pedir?¿No les parece? Pues bien voy a sintetizarles los conocimientos de este estudio que son muy valiosos de la manera más sencilla que pueda.

  • Primera clave del estudio. Nada de la consabida bolsa en exclusiva. Se trabaja con muchas familias de activos. Para ser exactos.

67 mercados. De los cuales 29 de materias primas. 11 mercados bursátiles. 15 mercados de bonos y 12 pares de divisas diferentes.

  • Segunda clave del estudio. Nada de series cortas, se han ido a estudiar desde 1880. Han usado sobre todo futuros para el trabajo, pero evidentemente en años tan remotos como no existía nada parecido, los han simulado vía los índices cash. Los datos se tomaban mes a mes.
  • Los resultados tienen deducidas las comisiones por la operativa, algo de lo que muchos estudios adolecen. Aquí además se ha sido bastante exagerado, respecto a las comisiones reales habituales, por lo que podemos considerar que con creces no solo se han descontado las comisiones, sino que podríamos considerar que el deslizamiento también.

Y también se ha contado para quien tuviera esa cartera bajo gestión, unos gastos de gestión del 2% anual y del 20% sobre beneficios que se deducen en columnas aparte. Serán columnas de resultados en las que verá Fees 2-20.

Vamos que se han dejado de fantasías y han deducido de los resultados todo lo deducible, algo que no se hace muy a menudo en los estudios.

  • La estrategia usada es la siguiente. Es evidente que no es una estrategia replicable por demasiado sencilla. Se podría mejorar muchísimo usando herramientas de análisis técnico, pero en este tipo de estudios se pone una estrategia extremadamente simple para que se demuestre la idea base. Así que los números entendemos que serían muy mejorables si se trabajan los gráficos. La estrategia tomada es esta:

La posición adoptada en cada mercado se determina evaluando la rentabilidad pasada en ese mercado en el horizonte de referencia. Un exceso de rentabilidad positivo pasado se considera una tendencia "ascendente" y conduce a una posición larga; un exceso de rentabilidad pasado negativo se considera una tendencia "descendente" y conduce a una posición corta.

Así de simple, miran el mercado a 1, 3 y 12 meses, y si ha sido alcista largo, y si ha sido bajista cortos.

Hay otro factor importante, cito:

Cada posición está dimensionada  por la misma cantidad de volatilidad, tanto para proporcionar diversificación como para limitar el riesgo de la cartera de cualquier mercado. Las posiciones en las tres estrategias se agregan cada mes y se escalan de tal manera que la cartera combinada tiene un objetivo de volatilidad anualizado del 10% anualizado.

Otra idea muy interesante para tomar nota. El tamaño se determina por la volatilidad, para tener una volatilidad de cartera controlada. Muy interesante.

Vamos con las tablas de resultados:

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Los resultados de la primera columna sin comisiones son espectaculares, pero realmente la que nos interesa es la segunda columna donde ya están deducidas comisiones. 11% interanual desde 1880 a 2016. Muy buen resultado, con una volatilidad realizada de 9,7% y un muy buen ratio de Sharpe de rentabilidad ajustada al riesgo de 0,76.  Y lo más importante. Vean en la penúltima columna la mula correlación con las bolsas. -0,01. No hay correlación alguna. Muy buenas cifras.

Incluidas comisiones en ninguna década se dejó de ganar dinero, muy a diferencia de las bolsas que han tenido muchas décadas perdidas, y períodos más amplios.

La siguiente tabla es para mí la más importante. Vean como se comportó esta estrategia en los momentos peores para la estrategia muy famosa del 60-40, es decir 60% en bolsa y 40% en bonos.

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En todas las crisis bursátiles la estrategia se comportó mucho mejor y en la mayoría de los casos no solo no perdiendo sino ganando mucho. Sólo en la recesión de 1937 y en el crash de 1987 la estrategia bajó, pero a años luz de lo que lo hizo la bolsa.

Y por último las peores rachas de la estrategia

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Conclusiones:

Queda claro con este estudio de más de 100 años, que la combinación de muchas más familias de activos además de las bolsas nos da una gran ventaja añadida. Y si aplicamos estrategias de seguimiento de tendencia más aún.

Análisis de tendencia más diversificación de activos no bursátiles, una combinación ganadora.

Muy bueno el nuevo post que publicó a primeros de este mes, uno de los gestores e investigadores de estrategias de asignación de activos en cartera que más me gusta seguir Meb Faber.

En el mismo estudia muy a fondo lo que significa el CAPE para la bolsa, sus usos erróneos y su buen uso, desde un punto de vista muy práctico. Lo pueden leer en este enlace:

Habría perdido un 961% en ganancias usando el ratio de CAPE, y eso es algo bueno

https://mebfaber.com/2019/01/06/you-would-have-missed-961-in-gains-using-the-cape-ratio-and-thats-a-good-thing/

En primer lugar y voy a resumir mucho porque el artículo es muy extenso y además bastante denso, comenta el dineral que habría perdido cualquiera que siguiera al ratio CAPE, es decir PER a 10 años ajustado por inflación, como señal para salir del mercado de acciones. Es decir irse cuando estuviera demasiado alto.

Recuerda que en 1992, el indicador entró en el terreno que indicaba bolsa muy cara. Y claro…aquello siguió subiendo mucho más…

De hecho ya a partir de ahí siempre estuvo caro el ratio, el inversor habría dejado de ganar el 961%

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Pero a partir de aquí el autor defiende que ojo antes de tirar a la basura este ratio. Veamos…

En primer lugar comenta que aunque los estudios siempre se hacen comparando bolsa con bonos a 10 años, podemos ver mucho más paralelismo entre bolsa y bonos si la comparamos con los de 30 años

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Como vemos el retorno de largo plazo desde 1993 a 2018, es mucho más parecido entre bolsas y bonos a 30 años. La volatilidad parecida. El ratio de Sharpe que sería muy buen indicador, que es la rentabilidad ajustada al riesgo es casi igual, por lo que la comparación es correcta, pero la clave está en el máximo drawdown, en bonos a 30 años es del 25% y en bolsa del 50%.

Y yo estoy muy de acuerdo con el autor, es muy bonito jugar con números de estos, sin darnos cuenta de que muy pocos de nosotros, desde luego yo no, podemos aguantar que nos calcen un 50% de drawdown y no tirarlo todo por la borda. Para mí el drawdown lo es todo, y jamás debemos ni plantearnos estrategias que presenten el algún momento de la historia una burrada de pérdida máxima.

Bien empleemos ahora una estrategia que propone Faber con bolsas y bonos a 30 años

Veamos una cita:

Ahora, ¿qué pasaría si necesitamos que la relación CAPE sea un poco más ágil para nosotros? 

 Haré una regla arbitraria de "sistema de cambio": estamos en acciones cuando el CAPE es menor a 20, en los bonos cuando es más de 20. En el cuadro a continuación, evaluamos este sistema de cambio con bonos a 10 años y 30- bonos del año. 

CAPE Switch Strategies, 1993 - 2018

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Este sistema de conmutación básico habría hecho un buen trabajo para alertarlo sobre cuándo dar el salto de las acciones a los bonos. En ambos casos, los retornos ajustados por riesgo subieron. Pero note lo que sucede cuando usamos bonos a 30 años: TODAS las métricas mejoraron, los rendimientos, la volatilidad, Sharpe y las reducciones. Yo llamaría a eso una victoria, ¿no?

El uso de la estrategia CAPE Switch 30 supera a S&P, 1993 - 2018

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Pues la verdad es que Faber tiene razón, aquí si que el CAPE es de utilidad. Sigamos avanzando.

Ahora usa el CAPE de esta otra manera. Crea una estrategia que consiste en tener toda la cartera en el 25% de los mercados de bolsa mundiales que tengan el CAPE más bajo. El resultado es espectacular:

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La línea que está arriba del todo es la nueva estrategia, la segunda es la estrategia de antes cambiando de bolsa a bonos a 30.

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Ahí está la tabla. La nueva estrategia es la última columna. El triple de rentabilidad que comprando y manteniendo, sharpe mejor drawdown más bajo.

Lo importante que queríamos transmitir en este artículo, no es esta estrategia en sí, que habría que matizar mucho para ponerla en la práctica en real porque el drawdown sigue siendo demasiado alto, sino para comprender una idea clave sobre el CAPE, lo vemos en las conclusiones del autor

Tal vez la fuente de todo este argumento de "CAPE funciona - no, CAPE no funciona" se reduce a un simple malentendido. Parece que los detractores le piden a CAPE que nos diga claramente "dentro o fuera" aplicado a una sola clase de activos o mercado. Pero es eso justo? ¿O incluso racional? No.

Podríamos argumentar que invertir se trata de encontrar valor en cualquier lugar, y no solo una decisión binaria de si este mercado es costoso o no. Pero más bien, ¿dónde puedo encontrar los mejores rendimientos, en cualquier lugar?

Ninguna métrica puede decirle con una precisión del 100% cuándo comprar y cuándo vender. Eso es exigir un perfecto conocimiento futuro ... lo cual es irracional. Y a menudo hemos dicho que la valoración es una herramienta contundente que puede ayudar a inclinar las probabilidades a su favor, pero no garantiza un resultado determinado y deseado.

(…/…)

Volvamos a los detractores que afirman que CAPE no funciona en una sola clase de activos. Recomendamos respetuosamente que tratar de usar CAPE de esa manera sea un error. El valor real de CAPE es cuando se aplica a todo un conjunto de inversión global, que le indica qué activos / mercados probablemente tratarán mejor su dinero (piense en "optimizar una cartera más amplia"). El valor de CAPE no es predecir qué hará una sola clase de activos o mercado en un vacío. Pero como pretendemos ilustrar en este documento, cuando se usa CAPE de una manera más amplia y lógica, los datos parecen demostrar que es una herramienta de sincronización maravillosa

Pues estamos muy de acuerdo, dejemos de martirizar al CAPE pidiéndole que nos adivine solo lo que hará Wall Street, como se ha visto en el artículo, el CAPE puede dar mucho, si lo usamos para seleccionar entre muchos otros activos de una manera o de otra.

Les dejo con una tabla muy valiosa. El autor calcula desde 1900 por períodos de 10 años, que pasa con los mercados, según se parta de un CAPE caro o barato en general, y lo ordena por colores. Es espectacular.

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La psicología del mundo bursátil es un mundo de lo más curioso e interesante. Y desde luego que nos enseña que no intentemos ser demasiado racionales. Vean esta historia que cuento en mi Libro Leones contra Gacelas y a continuación la vamos a enlazar con la actualidad y de que manera.

En el libro de José Cadalso "Cartas marruecas", se cuenta una interesante anécdota acaecida en la época en que Francia invadió España. Al parecer, los oficiales franceses habían recibido órdenes de intentar adaptarse a las costumbres locales de cada zona para intentar llevarse mejor con los españoles, con los que no tenían precisamente buenas relaciones tras la  ocupación. Un día, una pequeña embarcación francesa llegó al puerto de Cartagena. El comandante envió un bote al puerto con uno de los mandos del barco para que presentase la documentación a las autoridades portuarias y de paso, como era muy meticuloso con las órdenes, para que observara cómo iban vestidos los habitantes locales y estudiar la posibilidad de imitar algo de su vestimenta.

El oficial llegaba al puerto en el bote a las dos de la tarde en pleno mes de julio, con un sol de justicia y un calor que derretía las piedras, por lo que allí no había nadie, todo el mundo estaba a la sombra. En un determinado momento observó a las dos únicas personas que parecían andar por allí, un sacerdote y un señor bastante mayor que casualmente llevaban gafas y de un tipo parecido los dos.

El oficial, ni corto ni perezoso, tomó la inaudita idea de que estaba claro, en Cartagena tenían la costumbre de ir todos con gafas, por lo que volvió al barco y así se lo dijo al capitán que nunca había estado en la zona. Casualmente, en el barco había una caja con varios pares de gafas, por lo que el capitán ordenó a todos los oficiales que por la tarde, cuando hiciera menos calor, desembarcarían en el puerto y todos irían con gafas.

Y así lo hicieron, ante el estupor de los que por el puerto andaban a esas horas, ya mucho más numerosos. Según parece, primero fue el pitorreo contra los oficiales que iban todos con gafas. Al final, la idea no sólo no les congració, sino que terminó con una dura batalla con unos soldados españoles que les esperaban y los tripulantes del barco.

El autor deja claro que hay que ser prudentes con las generalizaciones. No se puede generalizar ni sacar conclusiones de un dato anecdótico, ¿verdad? Pues los inversores lo hacen y a cada momento, como podrán comprobar si siguen leyendo.

Esta historia puede que sea un poco frívola, pero nunca olvidemos que la psicología mueve el mercado, con lógica o sin ella, hasta puntos que no podemos ni imaginar. Diversos autores de EEUU –por ejemplo, el conocido Hulbert– citan  un terrible estudio del Journal de Finance, escrito por investigadores de Purdue University y Virginia Tech, en concreto Michael Cooper, Huseyin Gulen y Raghavendra Rau, que cuando uno lo lee se queda profundamente preocupado, porque se llega al convencimiento del enredo de mercado en que nos movemos, que se mueve por cuestiones totalmente irracionales.

Resulta que investigaron 332 casos entre 1994 y 2001 de mutual funds, es decir, fondos americanos, que cambiaron de nombre en esas fechas. Y, sobre todo, claro está, la reacción de los inversores a dicho cambio de nombre. El resultado inicial está claro: cuando un fondo cambia de nombre sube un 12% de media sus activos en 6 meses y un 20% de media a los 12 meses.

Por supuesto, habría que ver esto más detenidamente, porque a veces los cambios de nombre son algo folclórico y no suponen nada en la gestión, que sigue exactamente igual, y en ocasiones se cambia de nombre porque se modifica el estilo de la gestión y en este último caso sí que sería lógico que subieran los activos. Esto mismo se lo preguntaron los autores del estudio, como es lógico, precisamente por lo que les diré a continuación me preocupó el estudio.

Los fondos que cambian simplemente el nombre por motivos de marketing o por lo que sea, pero sin variar absolutamente nada en el estilo de la gestión, suben el 23% de media sus activos en el año siguiente.

Los fondos que cambian el nombre por motivos de cambio de gestión, es decir, por cambios importantes y no meramente cosméticos, como sería el caso anterior, suben el 17% sus activos al cabo de un año.

Los fondos que cambian el nombre por motivos meramente cosméticos, pero son lo suficientemente hábiles para poner alguna palabra de moda, por ejemplo, en la época de la burbuja 'tecno fund' o la palabra 'internet' en su momento o la palabra 'oil', etc., pero que no varían absolutamente nada su estilo de gestión ni nada en absoluto y siguen gestionando sin el más mínimo cambio ¡suben el 28%! en sus activos de media en el siguiente año.

Creo que las cifras nos demuestran cómo los inversores particulares entran al trapo con toda la facilidad del mundo. Un simple cambio de nombre en un fondo, buscando lo que psicológicamente más les atrae en cada momento, aunque no se cambie absolutamente nada, atrae a las gacelas como moscas a la miel. Así es el mercado, psicología humana en estado puro, así que no nos asombre nada que compremos más cuando nieva, somos, como humanos, perfectamente capaces de hacerlo.

Vean otro ejemplo.

Veamos ahora un muy interesante artículo de Gonzaga, nuestro profe de largo plazo en el Master anual que escribió en su blog slowinver hace unos 3 años. Es una historia muy curiosa totalmente enlazada con el tema que nos ocupa hoy.

Lo pueden leer aquí:

El increíble indice patriótico que bate al mercado de valores

http://slowinver.com/el-indice-que-bate-al-mercado-de-valores/

 Vean esta cita:

 — Esta persona es el mejor inversor que conozco: bate sistemáticamente al mercado, a todos los traders que conozco, y a mi msmo. Y lo lleva haciendo desde hace muchos años.¿quien es esa persona? Pues alguien muy cercano a mi: mi mujer, Dee. –

En ese punto, todos volvieron a sentarse, mirando a Bob con asombro. En la sala se había hecho un silencio sepulcral.

Y asi, Bob contó a todos los presentes el incréible método de su mujer:

Resulta que Dee era muy patriota. Y por tanto invertía en bolsa favoreciendo a las empresas “patriotas”: aquellas que tuvieran la palabra “American ” o la palabra “US” en su nombre:

American airlines, American brands, American elecric power, American express, American tobacco.. y también U.S. Steel, U.S. Shoe..

Esto lo hacía sistemáticamente. Compraba las compañías patriotas, y no las vendía. Y asi creó su cartera.

¿Los resultados? Increíblemente Buenos, lo pueden leer en el artículo y sobre todo las reflexiones que hace Gonzaga al final…

Todo esto no pasó y sigue pasando con fondos sino también con valores. Hasta hace pocos meses el numerito se montaba en cuanto alguien se cambiaba el nombre o se mete en cualquier fregado relacionado con el bitcoin o cualquiera de las otras criptomonedas cuyo nombre felizmente ignoro. Hay muchas compañías que volaron con estas cosas, una de ellas Kodak. Una empresa de más de 100 años, que no levantaba cabeza desde que su negocio clásico de fotografía se vino abajo con las fotos digitales, por móviles, etc. Pues bien resucitó y de que manera. Y si no vean este gráfico:

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¿Qué les parece la  brutal subida en vertical?

Estamos hablando de pasar en un par de días de una cotización de 3 dólares a casi 11 y en vertical.

¿El motivo?

Pues quien fuera la compañía del mundo de fotografía estab lanzando una criptomoneda ¡para fotógrafos! Que se llamaría Kodakcoin, que a su vez es parte de KODAKone que es una plataforma de derechos de imagen.

Lo que haga falta. ¡Kafka vive! Claro luego pasó lo que pasó con el bitcoin y con todos estos disparates.

Lo mejor es esta frase del maestro Buffett:

"Me meto en suficientes problemas con cosas sobre las que pienso que sé algo. ¿Por qué debería ponerme largo o corto en algo sobre lo que no sé nada?"

Hace pocos días en esta misma sección, reflexionamos con varios estudios, sobre que los sistemas demasiado fáciles, no son efectivos, en plan automático, si no se acompañan con una lectura de mercado que siempre defenderemos como parte primordial de cualquier estrategia. 

Pero no hay que menospreciar por ello el valor del análisis técnico, que es una de las patas más valiosas con la que siempre podremos contar. Pero no usándolo como ya explicamos la semana pasada, sino como herramienta auxiliar combinado con otras cosas. Un simple indicador, pero usado como filtro, tras nuestra lectura de mercado, puede mejorar las cosas muchísimo, y si no vean estos espectaculares resultados, de comparar el buy and hold en el S&P 500, con las entradas filtradas. Aparece en un trabajo de Markos Katsanos en la revista Stock and Commodities del número de octubre de 2016.

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Esto de antes era optimizando los indicadores, y ahora la siguiente muestra es aplicando en mercado

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Como vemos las mejoras son espectaculares. El análisis técnico debidamente usado, es vital, para nuestra operativa. En esta vertiente de filtro, actúa muy muy bien. Este mismo análisis con medias también se ha hecho con los mismos buenos resultados. La combinación lectura de mercado más indicador técnico de filtro es muy potente. 
 
En épocas como ésta, en que el mercado ya no anda tan fácil, con muchas dudas, especialmente en Europa, y por tanto, ya no es tan sencillo esperar un buen recorrido,  es un buen momento para hacer alguna reflexión sobre algunas precauciones básicas que hay que mantener siempre en el trading, pues si se siguen, pueden ayudar a pasar los malos momentos mejor. En concreto me refiero a lo importante que es que vigilemos el tamaño con el que vamos a hacer cada operación. Vamos a ver un estudio sobre esta cuestión que nos lo dejará bien claro.

Lo llevó a cabo Johan Ginyard de la Universidad de Uppsala en Suecia.

El profesor Ginyard experimentó con un colectivo de 62 estudiantes a los que dividió en varios grupos, siendo indiferente el que tuvieran conocimientos previos del mercado o no, y les entregó las señales de un sistema automático ya determinado que decía qué valor y cuándo comprarlo y, por supuesto, cuándo venderlo. El alumno no tenía opción, tenía que comprar o vender el valor que le indicaba el sistema sin ninguna discusión, sobre un capital de partida ficticio de 10.000 coronas suecas.

La única posibilidad de elección que se le daba al participante era el tamaño de la posición, que podía ir del 0,5 al 100% del capital disponible. Lo demás se le daba hecho, él sólo escogía el tamaño de cada compra. El sistema era sólo para posiciones largas.

Se dividía la prueba en dos niveles. El primero tenía un sistema con un porcentaje de aciertos del 55%, un ratio profit /loss de 1. El segundo nivel era un seguidor de tendencia claro y tenía solo un porcentaje de acierto del 30%, pero un profit loss muy elevado.

En cada nivel los participantes llevaban a cabo 50 operaciones, mientras les durase el capital; si lo perdían en una gran parte, quedaban eliminados.

Hubo de todo en los resultados. Desde un participante que perdió 6.500 coronas de las 10.000 iniciales a otro que ganó ¡871.000!. Recuerden que todos compraron lo mismo y al mismo tiempo y que todos cerraron las posiciones al mismo tiempo y, sin embargo, vean qué diferencias tan grandes y sólo con el parámetro de cambiar el tamaño de la posición.

- La media de ganancia de cada participante fue de 14.025 de las 10.000 con las que empezó.
- 10 de los 62 se arruinó.
- 6 perdieron mucho.
- El resto ganaron pero en muy diferentes medidas.

Pero ahora viene lo importante:

- Los que se arruinaron tomaron un tamaño medio de la posición del 22,9% del capital disponible, mientras que los ganaron dinero arriesgaron de media en cada operación el 6,6% en el nivel 1 que era el más sencillo.

- En el nivel 2, al que sólo pasaban los mejores del nivel 1, los que se arruinaron arriesgaron de media el 23,7% en cada transacción, mientras que los que ganaron arriesgaron el 3,7%.

Pues ya ven, unos ganaron exactamente el 8.500% y otros perdieron casi todo el capital operativo, y todo ello con el mismo sistema, exactamente con el mismo sistema y sobre los mismos valores. Pero la importancia de la cantidad de dinero que se ponen encima de la mesa en cada entrada es absolutamente vital y decisiva como se ve en el estudio para los resultados finales. 

Conclusión: una vez más se demuestra que tener un buen sistema no significa nada. Puede dar unas señales razonables, mes tras mes, año tras año, pero si no somos prudentes en su aplicación y arriesgamos una cantidad poco prudente estamos perdidos. ¿Por qué? Si entramos demasiado fuerte, tarde o temprano nos pillarán en una fuerte y será imposible recuperar, el money management es fundamental. Cualquier profundización a este respecto en nuestra formación siempre va a venir muy bien.

Uno de los principales problemas que tiene la inversión en los diversos mercados financieros es nuestra propia mente.

Resulta que el cerebro humano funciona en sus complejas conexiones neuronales de una manera absolutamente contraria a cómo debería funcionar para trabajar eficientemente en el mercado. No es una cuestión de que uno sea más débil o más fuerte. Es que los humanos somos así. Por ello, trabajar en el mercado, es una eterna lucha contra uno mismo y contra nuestra naturaleza. Sólo la aceptación de la realidad, nos permitirá buscarnos los trucos y ardides necesarios para “engañar” a nuestro cerebro.

Y la aversión a las pérdidas exagerada que tenemos los humanos es un buen ejemplo.

Y para demostrarlo vamos a basarnos en un “paper” científico, pero no como de costumbre, para alguna revista económica…el artículo está hecho para neurólogos y como verán en el enlace al trabajo, es de una revista de neurología para uso de médicos.

Aquí lo pueden leer:

 

https://www.neurologia.com/articulo/2018276 

Veamos una primera cita:

La aversión a las pérdidas hace referencia a una mayor sensibilidad ante las potenciales pérdidas (de 2-2,5 veces más [17]) respecto a las potenciales ganancias de igual magnitud [16,18]. Es decir, ante una apuesta, sería necesaria una posible ganancia de al menos 100 euros, frente a una posible pérdida de 50 euros, para asumir el riesgo y no rechazarla [12]. De igual forma que no será proporcional el placer experimentado al ganar 50 euros frente al displacer que producirá su pérdida, asociado a una mayor respuesta autónoma [19,20].

No conviene confundir aversión a las pérdidas con aversión al riesgo. La aversión al riesgo se referiría al rechazo a asumir riesgos, y éste, a su vez, depende de la aversión a las pérdidas [16]. Así, ante un marco de referencia que implica ganancias seguras, Kahneman y Tversky [11] demostraron que las personas son más conservadoras y no asumen riesgos; por otro lado, ante un marco de referencia negativo que supone afrontar una pérdida, debido a la aversión a ésta, se asumen más riesgos con el objetivo de evitarla [11].

Ya ven. Lo dicen los médicos. Si perdemos 100 euros nos dolerá de 2 a 2,5 veces más que el placer o alegría que podríamos sentir si ganamos exactamente lo mismo, 100 euros.

Tendemos a evitar la pérdida a toda costa. Y esto ha sido la tumba de muchos inversores que estaban invertidos en acciones, y que no las vendían nunca, porque así no se materializaba la pérdida. ¡Cuántos intradía no se han convertido en “inversiones” de largo plazo que ahora mismo necesitarían un milagro para recuperarse!

Bien, a continuación va otra cita, que si no son médicos no van a entender mucho, como me ha pasado a mí, pero que aun así recomiendo leerla.

Observaron que parece existir un circuito bidireccional que procesa tanto posibles ganancias como posibles pérdidas. Dentro de este circuito, se señala el papel central del estriado dorsal y ventral, así como de la corteza prefrontal ventromedial, que se activan ante posibles ganancias y se desactivan –respecto al nivel basal– ante potenciales pérdidas. Además, esta bidireccionalidad no parece ser equitativa, pues la desactivación sería mayor ante las posibles pérdidas que la activación que se daría ante una posible ganancia proporcional; este fenómeno representaría, según los autores, la aversión neural a las pérdidas y mostraría diferencias individuales que correlacionarían con la conducta de aversión a las pérdidas.

Canessa et al [31], utilizando la misma tarea con 56 participantes sanos (29 mujeres y 27 hombres), encontraron resultados consistentes a los anteriores, y señalaron también el papel de una red mesocorticolímbica bidireccional que involucra al estriado ventral y a la corteza frontomedial posterior en la línea ya mencionada: se activan ante posibles ganancias y se desactivan –en mayor medida– en las pérdidas. Pero, además, localizan un circuito con un patrón de actividad inverso que incluye a la ínsula posterior derecha y al opérculo parietal, con mayor actividad ante posibles pérdidas que desactivación ante ganancias. Por último, señalan también un mecanismo neural específico en la anticipación de pérdidas que correlaciona con la aversión a las pérdidas conductual y que involucra la activación de la amígdala derecha y el putamen.

Lo importante es que nos quedemos con la idea. El cerebro tiene circuitos específicos para procesar las pérdidas y las ganancias, de manera totalmente diferente y con diferente intensidad. Por mucho que nos esforcemos, nuestro cerebro, funciona como funciona, y a usted querido lector y a mí, y a cualquiera, nos seguirán doliendo más las pérdidas, que las ganancias. Más del doble de dolor por la pérdida que de alegría por la ganancia.

¿Un truco?

Para mí el mejor, es que si el dolor por las pérdidas le hace saltarse la matemática y la disciplina de su sistema que es la forma de protegerse de todo esto baje el tamaño de la posición habitual con la que entra. La reacción psicológica es notable. Es un tema que comento en mi Libro de Leones contra gacelas.

Todos tenemos un límite por encima del cual nos empezamos a desmadrar y la bajada del dinero de entrada en la posición vuelve a desactivar el cortocircuíto. Steenbarger el gran maestro de la psicología del trading insistía mucho en esto.

Y otro factor que baja mucho el dolor y el nerviosismo, es alargar el plazo. De trabajar en un gráfico de 5 minutos a uno de 4 horas por ejemplo dista un abismo. Los sesgos aparecen porque el cerebro funciona así, pero al tener mucho más tiempo para pensar, es mucho menos estrés y más fácil no caer en las trampas de nuestro propio cerebro.