Jueves, 16 Agosto 2018

Situación de mercados y bolsas. Francontiradores y recomendaciones de bancos

Hace unos años, el Financial Times publicaba un estudio interesante.

 
Los autores, Oya Altinkilic y Robert Hansen de las universidades de Pittsburgh y de Tulane han investigado los cambios de los valores tras 44.000 cambios de recomendación de brokers.
 
¿Y saben la conclusión? Que a pesar de lo que parece, en el día a día, la influencia sobre el valor es mínima, de apenas el 0,03 %
 
Han estudiado lo que pasa en la acción 20 minutos antes y 20 minutos después del cambio de recomendación.
 
¿Y cómo puede ser si estamos acostumbrados a que aparentemente los valores se mueven mucho por este concepto? De hecho la única razón por lo que en la web colocamos estas recomendaciones, es porque mueven el valor a corto, ya que personalmente ya saben que no creo ni me fío de estas cosas.
 
Pues el estudio muestra, al ver 20 minutos antes de la recomendación, cómo el valor en muchas ocasiones ya se estaba moviendo antes. Según las estadísticas el 80% de las ocasiones una noticia corporativa importante había precedido en un tiempo más o menos corto al cambio de recomendación.  ¡Aquí está el truco!
 
Financial Times, también comenta y con mucha razón, que también depende mucho del analista que haya hecho la recomendación y que eso no se ha contado en el estudio. Y estoy personalmente de acuerdo. Los más conocidos, sinceramente creo que sí mueven. De manera efímera, porque no dura mucho, pero inicialmente sí.
 
No deja de ser también un tema interesante.  Todo esto de las recomendaciones juega mucho con nuestra psicología. Y para psicología ya saben quien es el maestro de maestros.

En bolsa siempre hay que analizar bien y no tener prisa. En una situación tan difícil y compleja como ésta, no hay que tener prisa. 

El Dr. Steenberger lo describe muy bien en este artículo:

Operar como un francotirador: combinar la agresión y el auto-control  

En un artículo reciente, resumí cómo una excesiva orientación al logro de un trader puede llevarle a “forzar” las operaciones, dejando a un lado los planes y las reglas de trading. Esto ocurre a menudo cuando los traders se frustran por las pérdidas o por la lentitud de los mercados e intentan compensar la falta de resultados iniciando posiciones demasiado grandes o demasiadas posiciones. Los traders fuerzan la situación cuando se sienten presionados, ya sea por los beneficios, por la acción o para conseguir una ventaja competitiva sobre otros traders.

El resultado es una pérdida de auto-control, a medida que la agresividad reemplaza al buen juicio. El éxito en el trading puede ser discrecional o basado en sistemas, pero siempre debe estar regido por reglas, controlado por consideraciones básicas de gestión del riesgo y la oportunidad. Por supuesto, esto podría servir para una definición de una mala operativa: cuando la necesidad de operar desborda la necesidad de preservar e incrementar el capital.

Uno de mis pósteres favoritos en mi oficina es un francotirador militar en el campo de batalla, asomándose desde su escondite. El pie de foto dice: “La mejor arma del francotirador es una mente afinada. Combina el dominio del sigilo, la visualización del entorno, la balística y la habilidad de disparar con precisión en uno de las armas más letales que jamás haya infundido el miedo en el enemigo”.

Si el francotirador se volviese demasiado agresivo y se aburriese esperando al tiro adecuado, saltaría de su escondite y comenzaría a disparar al enemigo sin ton ni son. La mayoría de los tiros se desperdiciarían y el francotirador fuera de control sería rápidamente localizado y acribillado a tiros.

No, el francotirador espera al disparo ideal: el “sigilo” y la “visualización del entorno” son herramientas esenciales de su oficio. Ser un francotirador supone combinar la agresión con un exquisito auto-control y juicio. Es agresión controlada.

A lo largo de los años, he aprendido a operar como un francotirador, en vez de iniciar una posición tras otra rápidamente. Cuando finaliza una operación, me quedo fuera del mercado y espero una nueva oportunidad. Durante el tiempo de espera, refresco mi “visualización del entorno” (la valoración de las condiciones del mercado y mi propia condición) y vuelvo a mis reglas básicas de trading.

La idea es operar sólo cuando tengo una visión despejada del objetivo. Todo lo demás es espera y preparación, permanecer al margen en una posición defensiva. Es ese tiempo entre disparos al objetivo el que proporciona el auto-control. Es difícil forzar la situación cuando uno se toma el tiempo de volver a valorar la situación, volver a cargar y volver a cubrirse tras un tiro fallido. Con la suficiente repetición, este proceso se vuelve automático: su modo por defecto es el de auto-control.

Planifique. Opere. Vuelva a valorar el plan. Opere. Es un ritmo que combina lo mejor de la orientación al logro y la agresión con el buen juicio y la cautela. Es una sensación estupenda planificar una buena operación, ejecutarla a la perfección y a continuación tranquilizarse y esperar hasta la siguiente oportunidad. Cualquier habilidad, afinada y ejecutada con precisión, es una forma de obra de arte. Creo que los mejores francotiradores lo entienden.

Traducido del original: Trading Like a Sniper: Blending Aggression and Self-Control