Jueves, 18 Octubre 2018

Situación de bolsas y mercados. El misterioso efecto Halloween en las bolsas

Los profesores Ben Jacobsen de la Massey University y Nuttawat Visaltanachoti también de la Massey Universit publicaron en el año 2009 (última revisión) un interesante trabajo al respecto titulado: The Halloween effect in US sectors.

Se lo pueden descargar (en inglés) en este enlace:

http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=901088

Aquí tienen una traducción del resumen que se hace al inicio del trabajo:

Todos los sectores bursátiles e industrias de EE. UU. Tienen un mejor desempeño durante el invierno que durante el verano en nuestra muestra de 1926-2005. En más de dos tercios de todos los sectores e industrias, esta diferencia en los rendimientos de verano e invierno, conocido como el efecto Halloween, es estadísticamente significativa y en la mitad de todos los sectores e industrias las primas de riesgo son negativas durante el verano. Sin embargo, si bien todos los sectores e industrias muestran este efecto, existen grandes diferencias entre sectores e industrias. El efecto es casi nulo en los sectores relacionados con el consumo pero fuerte en los sectores de producción. Ilustramos cómo estas diferencias entre sectores podrían utilizarse para mejorar la rentabilidad del riesgo mediante la rotación del sector basada en los fondos del sector de Fidelity y mostrar cómo un inversor podría haberse beneficiado de dicha estrategia comercial.

Lo que hacen en esencia es comprobar si el efecto funciona desde 1926 a 2006, y por supuesto lo hace, eso ya lo sabíamos, pero entonces empiezan a profundizar sector por sector.

Se dan cuenta al hacer eso y lo demuestran matemáticamente que hay algunos sectores, por ejemplo utilities, que son inmunes al efecto, y que sin embargo otros, principalmente industriales que sí lo sufren muy acusadamente.

Esta es una observación importante, pues entonces deducen que sería una muy buena estrategia, estar en el período malo veraniego en los valores inmunes y en el invierno en los sectores más favorecidos por el efecto con lo cual se conseguirá una rentabilidad mayor para un seguidor de la pauta, que estando fuera en el período malo y en los índices generales en el período bueno.

El estudio es muy bueno y lo demuestra claramente.

Un éxito la estrategia que han desarrollado los profesores probada en 80 años desde 1926 a 2006, estando largos en 5 sectores concretos que se detallan en el período malo y en otros 5 sectores diferentes en el período bueno.

Los datos son claros.

La estrategia gana desde 1926 a 2006, 1,08% anualizado, frente al 0,81% y al 0,30% de la deuda sin riesgo.

Si miramos desde 1990 a 2006, gana 1,63% anualizado, frente al 0,86% del mercado y al 0,34% de la deuda libre de riesgo. Gana de media 1,06% anualizado en el período malo y un 2,20% en el período bueno.

Creo que es un estudio muy interesante y a tener en cuenta. Ya han pasado algunos años desde el estudio, y el mercado ahora es algo más raro, pero la idea puede seguir siendo interesante.

Aquí tienen la explicación traducida que dan a la tabla clave del estudio, donde se especifica la estrategia a seguir:

Estrategia de rotación del sector

Esta tabla demuestra el rendimiento de una estrategia de rotación sectorial utilizando Fama-French 49 industrias desde julio de 1926 a diciembre de 2006 (Panel D) y en un período más reciente desde enero 1990-diciembre de 2006 (Panel E). La estrategia invierte en una cartera igualmente ponderada de cinco sectores de consumo (Panel A) en el verano y cambia para mantener una cartera igualmente ponderada de cinco sectores de producción (Panel B) en el invierno. (Resultados similares para la cartera de mercado y la tasa de interés se informa en el Panel C y el Panel E). El índice de Sharpe es el promedio de la cartera retorno superior al T-bill de un mes dividido por su desviación estándar.

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En el estudio se dan además algunos otros cálculos interesantes, como la enorme diferencia que hay entre el período bueno del año para las bolsas y el período veraniego malo, vean:

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Como ven es espectacular, esta pauta de los 6 meses mejores y peores del año, es una de las más espectaculares que existen en el largo plazo. Y está anclada en la psicología humana en estado puro.

En el estudio se habla de múltiples explicaciones clásicas a este fenómeno de los 6 meses buenos y malos del mercado, aquí tienen una cita traducida:

Bouman y Jacobsen (2002) estudian la anomalía de manera exhaustiva y encuentran que los inversores en muchos países estarían mejor si evitan invertir en el mercado de valores durante el verano y ponen su dinero en una cuenta de ahorros. Hasta la fecha, la anomalía sobrevivió a todos los controles habituales y controles de robustez y parece no tener relación con ninguna otra anomalía identificada en la literatura de eficiencia de mercado.

Una serie de estudios intentan explicar la anomalía en función del comportamiento de los inversores, o más específicamente, un resultado de los cambios en la aversión al riesgo. Por ejemplo, Bouman y Jacobsen  relacionan el efecto con un cambio en la aversión al riesgo de los inversores debido a las vacaciones.

Kamstra, Kramer y Levi  sostienen que un cambio similar en la aversión al riesgo puede ser causado por el Desorden Afectivo Estacional (SAD), y Cao y Wei  relacionan el efecto estacional a los cambios en el comportamiento del inversionista infligido por los cambios de temperatura. Más Recientemente, Hong y Yu  proporcionan evidencia adicional de un vínculo entre vacaciones unido al comportamiento y un efecto de verano en las variaciones de acciones

Los autores del estudio dan una explicación alternativa:

Por ejemplo, el efecto podría estar relacionado con la estacionalidad en liquidez o efectos estacionales en la producción y el consumo. Si bien las fluctuaciones estacionales son principalmente causadas ​​por factores naturales como el clima, hay una serie de otros factores estacionales que pueden afectar sectores de manera diferente.

Por ejemplo, las ventas navideñas, la actividad económica vinculada para el año escolar o la temporada de viajes, o una caída de julio en la producción de automóviles como igualmente las nuevas fábricas para los nuevos modelos son factores estacionales. Si los efectos estacionales tienen un impacto en los retornos de las acciones, el impacto puede variar entre los sectores.