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Situación de bolsas y mercados. Cómo seleccionar los mejores fondos. ¡Mire entre los peores, por irracional que parezca!

Una buena manera de distribuir una cartera es dedicar tiempo a buscar fondos que cuadren con nuestros objetivos, criterios de volatilidad, grado de riesgo que queramos asumir etc.

La inmensa mayoría de la gente, lo que hace es limitarse a mirar quien lo ha hecho bien últimamente y comprar esos fondos, y por otro lado quitarse de encima los que lo están haciendo mal.

Pero se ha demostrado que por ilógico que parezca, esa no es una buena idea, sino más bien lo contrario. Lo mejor es seleccionar entre los que lo que han hecho peor en un período de tiempo y aguantar el mismo período de tiempo.

Por ejemplo si seleccionamos un fondo que lo haya hecho peor en 1 año, aguantar dentro al menos 1 año.

Evidentemente, no se trata de tomar todos los fondos malos y meterse de cabeza en ellos, pero sí de hacer una selección entre los que lo han hecho mal, mientras somos cautos con los que lo han hecho bien. Insisto por irracional que parezca.

Esto no es una opinión personal, es el resultado de un estudio científico realizado por Rob Arnott  Vitali Kalesnik  Lillian Wu realizada en septiembre del año pasado y titulado: The Folly of Hiring Winners and Firing Losers

Lo pueden encontrar en este enlace en inglés:

https://www.researchaffiliates.com/en_us/publications/articles/630-the-folly-of-hiring-winners-and-firing-losers.html

Vamos a estudiarlo a fondo, pues me parece muy útil, para ayudarnos en la siempre vital búsqueda de la asignación de activos en nuestra cartera.

Vean esta cita, donde se resumen la clave de este estudio:

Los inversores institucionales a menudo venden fondos (o administradores de bomberos) una vez que han tenido un rendimiento inferior al del mercado en los últimos dos o tres años, por lo general reemplazándolos con fondos o gerentes que recientemente tuvieron un rendimiento superior. Esta estrategia aparentemente sensata, destinada a identificar gerentes hábiles, a menudo es mala para los rendimientos futuros. Sin duda, algunos de los gerentes recientemente estelares tienen habilidades, pero el alto alfa es a menudo el resultado de la suerte, y las posesiones recientemente costosas suelen establecer el escenario para un rendimiento futuro pobre. Mientras tanto, los gerentes decepcionantes recientemente a menudo brindan exposición a activos, factores y estrategias que se han vuelto baratos y están posicionados para el éxito a corto plazo.

En este artículo, 1 mostramos que los inversores deben dejar de confiar tan fuertemente en el rendimiento pasado para elegir inversiones. La persecución del rendimiento es un camino confiable para obtener resultados de inversión pobres: con demasiada frecuencia significa que vendemos activos recientemente baratos y compramos bienes nuevos. Cuando complementamos la información sobre el desempeño pasado con la valoración relativa actual, en comparación con las normas anteriores, nuestras decisiones estarán mucho mejor informadas. Podemos determinar si el rendimiento pasado fue simplemente una consecuencia de la revaluación de la cartera, que puede ser más suerte que habilidad, y podemos determinar si la cartera es ahora barata o rica. Y, podemos predecir el rendimiento del fondo mutuo con mayor fiabilidad que los métodos anteriores.

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Este procedimiento estándar de búsqueda de gerentes con un rendimiento estelar pasado es intuitivo y cómodo. Nuestros antepasados ​​en la tierra africana no sobrevivieron corriendo hacia un león, por lo que no debería sorprendernos que, hoy en día, todavía evitemos instintivamente lo que nos ha causado dolor y pérdidas, mientras buscamos más de lo que nos ha dado gozo y ganancias. Este comportamiento es innato. Sin embargo, en la inversión, lo que parece intuitivo y cómodo rara vez vale la pena, con demasiada frecuencia, conduce a malas decisiones. En los mercados de capitales, lo que nos ha lastimado recientemente en el pasado es (ligeramente) más probable que nos consuele en el futuro, que infligir más dolor.

Esto es una verdad como un templo. Se tiende a menospreciar el factor suerte en el mercado. Y la suerte existe. Pretender convertir al mercado en algo científico al 100% es un error muy grave. Esto es como en el póker. Uno puede llevar una mano de trio de ases y hacer un all in. Pero eso no quita para que le vea el all in un jugador maníaco con una simple pareja de doses, que al final termina ganando con un full 2-10 y nos deja con cara de tontos. Eso sí, lo que tenemos que tener claro es que de cada 100 veces que se dé la misma situación, en 80 vamos a ganar, pero vamos a perder en 20. Y podría darse el caso que a un jugador maníaco le salga 4 veces seguidas bien esta locura y le digan que es el mejor jugador del mundo y que al contrario, al que hace lo que tiene que hacer le salga 4 veces mal y le digan que es un mal jugador. Esta analogía sería más o menos lo que pasa a veces en el mercado. A veces el factor suerte está ahí aunque a la larga no es un factor predominante.

Pero como decíamos tampoco se trata de lo peor y punto. Hay que trabajar más la búsqueda.

Vean esta otra cita:

Si un gerente ha tenido un desempeño brillante y los activos del gerente están en una valuación récord en relación con el mercado, los inversionistas deberían redimir, no invertir más. Si un gerente se ha desempeñado mal y los activos del gerente se encuentran en una valoración relativa excepcionalmente barata, los inversionistas deberían considerar seriamente completar, en lugar de despedir al gerente. Estamos no sugiriendo que el rendimiento pasado es irrelevante, sólo que es un terrible predictor de las perspectivas de futuro. Del mismo modo, el éxito pasado no siempre es una señal de venta.

Al igual que la ignorancia del rendimiento pasado es evidentemente ingenua, también lo es la ignorancia de los niveles actuales de valoración. Cuando los inversores usan un conjunto de herramientas más completo que combina el rendimiento pasado y los niveles actuales de valoración relativa, la decisión no siempre será despedir a los ganadores y contratar a los perdedores, o viceversa. Si un fondo ha superado, pero los activos no están en niveles de valoración nuevos, ese gerente merece ampliamente la consideración de una asignación mucho mayor. Por el contrario, si un gerente ha tenido un mal rendimiento en relación con el mercado, y los activos no se han vuelto masivamente más baratos, eso es realmente una mala noticia.

¿Esto ya suena mejor verdad? ¡Y más lógico! No se trata de huir de los que lo han hecho bien y meterse a ciegas en los que lo han peor, se trata de no cegarse como hace el 99% de la gente, en la rentabilidad como único factor a considerar y combinar eso con la valoración de los activos que maneja, eso nos dará la pista buena.

El estudio lo hacen desde 1990 a 2016 con más de 3,300 fondos nada menos.

Este gráfico del estudio demuestra que si seguimos con la forma habitual de selección de fondos, que suele ser los que mejor lo han hecho en los últimos tres años, tendremos más agobios que el fontanero del Titanic.

Las cifras son aplastantes. La clasificación del eje horizontal de 1 a 5, significa, 1 los fondos peores en 3 años, y 5 los fondos mejores.

Creo que no hacen falta más explicaciones. Si tomamos los mejores el rendimiento será mucho menor

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Vean esta cita:

 los ganadores anteriores tienden a decepcionar, mientras que los perdedores pasados ​​tienden a sorprender positivamente. La mayoría de los fondos tienen exposiciones de factores persistentes, y esas exposiciones explican la mayor parte del rendimiento del fondo en exceso del mercado. Cuando un factor tiene un rendimiento bajo, reduce el rendimiento del fondo, lo que contribuye a valuaciones baratas que conducen a un rendimiento superior futuro. También funciona al revés: el rendimiento estelar de un factor impulsará el rendimiento del fondo, elevando sus valoraciones hasta que sean muy caras y estableciendo el fondo para un rendimiento decepcionante en el futuro. Además ça change, además de c'est la même choose.

Así que la conclusión del trabajo no puede ser más clara. Ya advierten los autores que nos deja claro que la comodidad en la selección en fondos (limitarse a mirar los que más ganan) no es el camino, y que hay que tener claro que la solución es la incomodidad y el trabajo. Es imprescindible analizar en la selección de fondos, los tres factores más importantes, como mínimo, valoración, momentum y tamaño. Los autores terminan diciendo que hay que salir de la zona de confort en la inversión, que la comodidad no se recompensa en los mercados…y tienen toda la razón, en el trabajo está la clave, y ahora mismo predomina una idea muy equivocada, y esto ya lo dice un servidor…la exageración de la gestión pasiva extremista, donde se dice que todo es cuestión de sentarse y esperar. Es decir entrar en la zona de confort y encima comprarse un sofá nuevo para estar más cómodo. Precisamente la popularidad de este tipo de gestión, nos muestra que posiblemente como dicen los autores su ciclo haya terminado, por el momento. Puede volver desde luego, pero puede que ya no sea más su momento.