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Situación de bolsas y mercados. Insistimos. La tendencia es nuestra amiga. Vamos a demostrarlo. Parte I

Hace unos días titulaba un artículo diciendo que la tendencia es nuestra amiga, pero vamos a profundizar un poco más en el día de hoy.

Vamos a ponernos el mono del trabajo teórico y voy a intentar exponerles una demostración de que la mejor manera de ganar en los mercados es buscar y seguir la tendencia.

No todo el mundo cree que esto sea así, hay muchos autores que defienden la teoría del mercado eficiente.

El máximo exponente es Eugene Fama que desde los años sesenta defiende a capa y espada esta tesis que se podría resumir en algo muy sencillo:

Los precios de los valores reflejan de forma inmediata toda la información disponible. Por lo tanto, la teoría concluye de una forma muy dura:

- No se puede ganar al mercado a largo plazo comparándose con la evolución de índice.

Esto quiere decir que si uno cree en esta teoría debe dejar de leer esta web y de interesarse por los mercados financieros, pues cualquier esfuerzo por superar al mercado es inútil y lo único que uno puede hacer es comprar un fondo de inversión que replique a un índice y sentarse a esperar, mientras se dedica a otra cosa.

Uno de los mayores defensores y más famosos de esta teoría es Burton G. Malkiel que en su libro "Un paseo aleatorio por Wall Street" se muestra totalmente escéptico ante cualquier táctica que intente mejorar al mercado a largo plazo por encima de como lo haría un simple índice bursátil.

Esto lleva a Malkiel a recomendar en su libro (escrito en los años noventa) una táctica que refleja un poco el pesimismo de esta escuela de pensamiento tan respetable como cualquiera. Como no se puede ganar jamás a un índice, recomienda entre otras tácticas destinar una cantidad de dinero fija al año y cada año en las mismas fechas comprar participaciones de un fondo sobre índice. Según su teoría, en los años malos nos darán más participaciones, en los buenos menos, pero a largo plazo se obtendrán rendimientos interesantes sin tener que luchar demasiado contra el mercado. Por supuesto, Malkiel deja bien claro que como el mercado es imprevisible, tampoco se puede garantizar nada con esta táctica.

Lo malo que veo a esta línea de pensamiento es que en el fondo de la mente de los defensores de la línea de mercado eficiente persiste una idea preconcebida, que no es otra que la de que la bolsa siempre sube a largo plazo, algo que está metido en la cabeza de todos nosotros como uno de los patrones psicológicos más invariables.

Pero, claro, el problema de tácticas así viene cuando un índice no sube siempre, como es el caso del Nikkei. Me he entretenido en calcular lo que hubiera pasado si un inversor desde que el Nikkei tocó máximos históricos poco después de escribir este libro hasta unos 20 años después y los resultados habrían sido los siguientes:

En los últimos catorce años del estudio el inversor que hubiera hecho eso en Wall Street habría ganado mucho, pero el que lo hubiera hecho en el Nikkei, por ejemplo, al ritmo de 6.000 euros invertidos por año, habría invertido por tanto 84.000 y  habría perdido más de 30.000, pues el saldo de su fondo daría poco más de 50.000

Pero, entonces, ¿debemos dejarnos llevar por el pesimismo casi existencialista, financieramente hablando, de esta teoría, seguida por muchos economistas o existe una esperanza ?  

En mi modesta opinión y en la de otros muchos analistas y científicos, sí existe una esperanza. Esta teoría parte de la base de que el operador es de comportamiento racional y descuenta esa información de forma racional, pero en mi opinión y la de los defensores de la Behavioral Finance o escuela que estudia la psicología del comportamiento bursátil y con la que me identifico plenamente en casi todos sus planteamientos, éste es el gran error, porque el inversor se deja llevar por multitud de patrones psicológicos clarísimos de los que he hablado largo y tendido últimamente en esta sección y que le hacen tener un comportamiento irracional, que le lleva a reaccionar de forma retardada y muy influida por los resultados y cotizaciones pasadas, por lo que en realidad llevan un paseo aleatorio sesgado o, lo que es lo mismo, sí se puede ganar al mercado si nos damos cuenta que en realidad el mercado sigue un camino fractal según la teoría del caos.

Ya defendí esta teoría en mi libro "Leones contra gacelas".

Si tuviera que definir lo que se entiende por caos en esta teoría y teniendo en cuenta que de matemáticas y física sé lo justito, , diría que el caos es la conexión de fondo que se observa en algo aparentemente aleatorio por completo y dominado por el azar.

Por ejemplo, el sistema que forma un río. Aparentemente el agua que va por ese río discurre totalmente al azar, cada gota por un lado; pero si nos fijamos en realidad el conjunto o sistema que forman todas las gotas de agua es totalmente estable. Si con un palo removemos el agua a nuestro alcance, el sistema caótico del agua del río no se desestabiliza. Las gotas son diferentes a cada segundo, cambiantes, pero el sistema es estable por completo. Cambiante constantemente y estable constantemente, esto es un sistema caótico. El río es un sistema caótico. En un sistema que no sea caótico como el río cualquier intento de desestabilización tendría resultado. En el río no, sigue cambiando pero siempre es estable. ¿Y por qué? Pues porque todo depende de todo, todo está interconectado entre sí, hasta la más mínima partícula de agua del río influye en todas las demás y a la vez todas influyen en ella, esto es el caos.

Además el río es un sistema que tiene proceso aleatorio sesgado, tiene memoria de largo plazo, como el mercado de valores, exactamente igual. En el mercado todo depende de todo, incluido el pasado. Es decir, siguen una serie llamada fractal.

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Miren la hoja y, si se fijan, su forma parece caótica, pero no es así. cada pequeña parte de la hoja replica la misma forma pauta de la hoja, y cada otra pequeña parte la misma, una y otra vez, ¡como el análisis técnico!, en el que si tomamos un gráfico de barras diarias y luego de 60 minutos y luego de 5, las figuras son autosemejantes una y otra vez.

Pero esto es hablar por hablar, las cosas hay que demostrarlas, así que para no hacer esto muy pesado, lo dejamos aquí y mañana seguiremos con la exposición.

Mientras, vayamos pensando que igual no hay que subir por las escaleras que dicen son las más fáciles. Vean este video.

 

Continuará…