Sábado, 18 Agosto 2018

Buscando nuestro propio camino en el mercado

Ayer por la noche ví un excelente documental que recomiendo a cualquier amante del mundo del tenis como yo, titulado Federer-Nadal, el partido del siglo. Toma como base la preciosa final de Wimbledon de 2008 donde Nadal venció en cinco sets a Federer por primera vez en la hierba. Una final antológica donde se vio un nivel de tenis muy difícil de igualar.

Hubo muchas cosas que me impresionaron del documental. Especialmente la trayectoria de Nadal un deportista que siempre he seguido partido a partido desde hace muchos años. Sufriendo y alegrándome con él en cada victoria o derrota.

Pero hubo algo, que me llamó más la atención.

Yo siempre he tenido la imagen de Roger Federer, como la de un hombre muy tranquilo, muy tranquilo. Que no se pone nervioso. Muy respetuoso con los rivales y consigo mismo. Un auténtico dandy.

Y me llevé una sorpresa mayúscula, al ver como era de joven . No había un partido, en que no estrellara la raqueta contra el suelo, o la emprendiera a gritos o a aspavientos. Su padre llegó a decirle que no le acompañaría a los partidos porque le abochornaba por su mal comportamiento. Eso sí, nunca contra los rivales, siempre consigo mismo. En cierta forma era una especie de McEnroe juvenil. Esto evidentemente no le funcionaba. El pensaba que de esta manera se descargaba de negatividad, pero evidentemente se cargaba por completo.

¿Cómo se pudo obrar ese cambio de forma de ser en pocos años?

Pues en el documental, hilando fino de aquí y de allá se ve claro.

El siempre ha tenido mucho talento, pero se propuso imitar a sus jugadores de referencia. A los grandes del momento. No le salía bien, la imitación. Se cargaba de negatividad y sus resultados eran muy mediocres.

Hasta que se dio cuenta de que el único camino era ser el mismo. Que tenía que hacer las cosas a su manera. Que los grandes del tenis podían ser una inspiración y un aprendizaje de base pero que solo encontraría la armonía jugando a su manera.

En poco tiempo empezó a ganar y nunca ha dejado de hacerlo, siendo junto con Nadal uno de los mayores maestros del tenis de la historia. No hace mucho dada su edad, fue capaz de reajustar de nuevo su estilo de juego. Juega más rápido, acorta los puntos, porque su físico ya no es el mismo con la edad que tiene. De nuevo haciendo las cosas a su manera, sin imitar a otros. Y sigue ganando.

Y desde luego aparcando la negatividad, que no sirve absolutamente para nada. Incluso cuidando el lenguaje. Las palabras pueden hacer mucho daño a los demás y a nosotros mismos.

Me parece que Roger Federer es un gran ejemplo, no sólo para el tenis, sino para todos los que nos dedicamos de una manera o de otra a la formación y especialmente la formación en los mercados. Hay que intentar transmitir al alumno, que una vez aprendido lo que tenga que aprender, debe luchar por encontrar su propio estilo y su propio camino. No es un modelo la imitación, sí la inspiración, pero hay que encontrar nuestra propia forma de hacer las cosas.

Cuanto terminó el documental pensé con algo de emoción, que ojalá Federer y Rafa Nadal fueran eternos y nos siguieran dando lecciones de tenis y de la vida. Cuantos match ball tenemos en la vida que como Rafa si no nos rendimos conseguimos doblegar.