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El mercado de riesgo de China sigue mostrando unos comportamientos que preocupan mucho a los operadores

Si hace bien poco el mercado chino tenía una buena noticia al saberse que se había incluido más de 220 acciones de su categoría dentro del índice de mercados emergentes de MSCI, hoy ha tenido un comportamiento que nos ha devuelto a la realidad.

La cuestión es que meter todas esas empresas dentro de un índice global, como es el de mercados emergentes de esta empresa, implicaba una mayor apertura, liberalización y cierta reducción del control por parte del Estado. Hoy los activos de riesgo en China han tenido un movimiento bastante brusco según se sabía que el regulador bancario había ordenado una revisión de los préstamos realizados a empresas del país que más habían mostrado actividad fuera de ella. Como podemos imaginarnos, dichas empresas tuvieron un fuerte movimiento a la baja.

En realidad, la supervisión tiene base lógica, ya que simplemente hay que recordar el movimiento de Wanda para comprar ese famoso edificio de la capital española en donde le salió el tiro por la culata. Si dicha adquisición se hubiese hecho sobre préstamos y los problemas hubiesen sido mayores, el banco que hubiese financiado dicha operación, se hubiese comido el problema generado el Madrid. Por lo tanto, ahora que las empresas chinas se han lanzado a comprar activos en el extranjero, el dinero con el que se financia dicha exteriorización, puede suponer un riesgo sistémico para sector bancario del país.

Todo lo anterior es lógico, pero el movimiento bajista en esas empresas es lo que más ha llamado la atención, porque significa que el mercado de riesgo en China todavía está tremendamente influenciado y temeroso de cualquier decisión del Gobierno porque en el pasado han mostrado cierta inflexibilidad y además brusquedad a la hora de imponer nuevas condiciones, lo que hace que todo el mundo intente salir por la misma puerta a la vez, generando movimientos fuertes en los mercados accionariales que a su vez generan reacción por parte del Gobierno para intentar parar esos movimientos, por lo que en realidad es un pez que se muerde la cola porque todavía no hay un cierto sentido real de que el mercado es, hasta cierto punto, libre.