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El artículo de hoy es una segunda parte del de hace pocos días, el en que hablábamos de lo difícil que es dejar correr los beneficios y cortar las pérdidas.

Vean qué fácilmente nos engaña nuestra mente y nos aleja de poder conseguir nuestros objetivos, aumentando el sufrimiento:

https://youtu.be/PlTtjBI03IQ

 

Pues ya han visto el gato parece que se mueve, y sin embargo cuando volvemos ahora y pasamos el trozo en que aparece el gato no se mueve nada, todo fue una ilusión óptica.

 Manuel Conthe hace ya varios años en un artículo de la revista "Encuentros Multidisciplinares" titulado "La psicología de las finanzas" cuando era director del Área Internacional de Analistas Financieros Internacionales, contaba lo siguiente sobre el efecto disposición que es precisamente este: 

Disposition effect: ¿Por qué los inversores son reacios a vender acciones con pérdida y proclives a vender las que arrojan plusvalías? La TP(Teoría de la Perspectiva y la Psicología de las Finanzas) lo atribuye a la forma en S de la función de valor; que refleja el valor marginal decreciente de ganancias y pérdidas. Imaginemos, por ejemplo, que un inversor compró una acción en 50 euros. La acción ahora cotiza a 55 y existe la misma probabilidad que suba a 60 o que baje a 50. Pues bien, el valor atribuido a una plusvalía segura de cinco euros será mayor que el de una potencial ganancia de 10 con probabilidad del 50%. El inversor materializará, pues, su ganancia. Imaginemos ahora que esa misma acción cotice a 45 euros -con una minusvalía latente de cinco- y que exista la misma probabilidad de que suba a 50 o que baje a 40. Si vende, el inversor materializará una pérdida de cinco euros. Si no lo hace, su potencial minusvalía será de 10 euros con probabilidad del 50%. Enfrentando a esa desagradable tesitura, el dolor marginal decreciente de las pérdidas hará que prefiera conservar el valor. 

Efectivamente así es, la función de valor tiene forma de S porque tendemos a ser muy atrevidos cuando tenemos pérdidas pero tenemos una tendencia natural por nuestra psicología humana a cortar las ganancias, por una razón sencilla, porque soportamos mucho peor el dolor que el placer si lo recibimos en la misma dosis. Es algo comprobado por cualquier psicólogo. Vean ustedes el programa "¿Quiere ser millonario?" A la más mínima duda los concursantes se plantan, hasta se ha dado el caso de uno que se plantó a la segunda pregunta por no arriesgar 500 euros, cuando el premio máximo del concurso es de un millón de euros. 

¿Y podemos luchar contra todo esto?

Pues sí…

Lei Feng de Bear Stearns y Mark Seaholes de U.C. Berkeley publicaron un interesante trabajo al que refería más arriba en el que se plantearon un reto: 

¿Se podría evitar este efecto con la debida formación del operador o cuando adquiere experiencia? 

2- La sofisticación predispone al operador un 67% menos al efecto disposición. 

3- La experiencia atenúa el 72% el efecto disposición pero no lo elimina totalmente, pero claro, una rebaja así es decisiva. 

Queda claro, que como todo en la vida, hay que formarse, y en esa formación hay que ir adquiriendo experiencia, no hay otra, nuestra mente si la dejamos sin “pulir” tenderá a actuar al revés.

Voy a comentar algunas fórmulas que les serán de gran utilidad y que aparecen en mi libro leones contra gacelas:

Llamemos P al porcentaje mínimo de aciertos necesario como mínimo para que el sistema sea válido.

RPL al ratio profit-loss de nuestro sistema.  Es decir el ratio entre lo que ganamos cuando ganamos contra lo que perdemos cuando fallamos.

La fórmula sería: P tiene que ser mayor que 1 partido por RPL +1.

Como las comisiones juegan un papel importante, debemos incorporarlas a la fórmula para hacerla más ajustada y quedaría de la siguiente manera:

P debe ser mayor al siguiente cociente:

- En el numerador 1 + el resultado de dividir la comisión por la media de pérdida cada vez que perdemos.

- En el denominador 1 + RPL.

Para los que no tengan ganas de sacar números, en esta tabla reflejo el porcentaje de aciertos que sería necesario según nuestro RPL o ratio profit-loss:

RPL de 2: el valor mínimo de P sería del 33,33%.
RPL de 1: el valor mínimo de P sería del 50%.
RPL de 0,5: el valor mínimo de P sería del 66,67%.

Esto sería sin comisiones. Si incorporamos las comisiones que cada uno pueda tener, el porcentaje será algo mayor, lógicamente.

Les pondré a continuación un ejemplo donde vamos a intentar adaptarnos bastante a la realidad:

Tenemos un sistema cuya comisión en total por la operación completa es de 15 euros. El ratio profit-loss es de 2, es decir, gana el doble de media cuando gana de lo que pierde cuando pierde y la media de pérdida cuando falla es de 400 euros.

La fórmula aplicada quedaría:

- En el numerador: 1 +(15/400) = 1,0375.

- En el denominador: 1+2 = 3

- Resultado final: 1,0375 / 3 = 0,3458 o, lo que es lo mismo, en porcentaje 34,58%.

Es decir, nuestro sistema debe tener bajo estas condiciones un mínimo de porcentaje de aciertos del 34,58% para ser rentable y fiable.

Si bajamos la comisión a la mitad, sólo necesitaríamos el 33,9%.

La lógica de esta "tranquilidad" con la que nos podemos mover si los ratios son correctos es muy simple. Si acertamos tan sólo un poco menos de la mitad de las veces, pero cuando acertamos ganamos el doble de media de lo que perdemos cuando nos equivocamos, por pura matemática, el sistema es ganador.

Resumiendo, la mente humana está totalmente preparada para dejar correr las pérdidas y cortar las ganancias. Nuestro trabajo será, siendo conscientes de ello, poner los medios necesarios para que en la realidad sea justo al revés, nos va la cuenta de trading, o de inversión en ello. Esta regla no tiene excepción, ya seamos inversores a corto, a largo o a medio plazo.  Sólo podremos hacer una excepción a la norma y dentro de un orden y del sentido común, cuando nuestro método tenga un % de aciertos muy elevado. Por ejemplo un caso típico de esta excepción  podría ser un operador que trabaje con Iron Condors de delta baja. Su % de aciertos se moverá posiblemente por encima del 70%, puede permitirse el lujo de tener este enfoque al revés, pero evidentemente no excesivamente. Para la mayoría de casos, la regla debe de ser de oro, dejar correr las ganancias y cortar las pérdidas.

Justo lo que querían las bolsas. 

Por un lado la FED ha suprimido las referencias a futuras subidas de tipos y además ha puesto expresamente que será paciente con las alzas. 

A nadie se le escapa que desde los noventa, nunca la FED ha retomado las subidas cuando ha hecho un parón. La propia FED ya tendrá ese dato encima de la mesa. Los futuros sobre fondos federales descuentan al 75% que no habrá ninguna subida de tipos en 2019, tras el comunicado y dan una pequeña posibilidad de bajada de tipos en 2020. 

No han sido especialmente pesimistas respecto a las previsiones económicas, lo cual es igualmente bueno para las bolsas, que quieren economía bien, pero sin subidas de tipos. 

En nuestra opinión la FED ha hecho lo correcto dadas las circunstancias actuales. 

Pero por otro lado, ha dejado caer de manera más o menos directa en el comunicado, lo otro que quería el mercado: la ralentización de la reducción de balance. Al menos deja la puerta abierta. Esto también es importante y muy favorable. 

Por lo tanto, salvo que en la rueda de prensa Powell meta la pata, algo que no sería la primera vez, estamos ante un comunicado claramente dovish y por lo tanto, claramente positivo para bolsas y bonos y negativo para el dólar.

Los activos de riesgo se pueden ver beneficiados igualmente por esta decisión. 

LONDRES, 10 Dic (Reuters) - El jueves podría ser un momento histórico para el Banco Central Europeo, ya que se espera que ponga fin a su plan de estímulo sin precedentes de 2,6 billones de euros (2,95 billones de dólares).

Pero con el debilitamiento de la economía, las tensiones comerciales que oscurecen las perspectivas y los vientos en contra todavía en el horizonte por Italia y el Brexit, los mercados financieros están mirando hacia el próximo año y la forma en que el BCE protegerá al bloque de una grave recesión.

Con la conferencia de prensa final del año del jefe del BCE, Mario Draghi, que probablemente no será nada aburrida, analizaremos algunas de las cuestiones clave que se plantean a los inversores.

1. ¿De qué manera abordará el BCE el debilitamiento de la economía?

Es probable que el BCE mantenga que las condiciones económicas siguen siendo lo suficientemente sólidas como para permitirle poner fin a casi cuatro años de expansión cuantitativa (quantitative easing, QE).

Al mismo tiempo, habrá que tener en cuenta los datos económicos recientes: la actividad manufacturera de la zona euro creció a su ritmo más débil en más de dos años en noviembre; la potente economía alemana se contrajo en el tercer trimestre por primera vez desde 2015, el año en que el BCE lanzó el QE.

Los economistas afirman que es probable que el BCE siga diciendo que los riesgos para la economía están "ampliamente equilibrados".

"Existen pruebas fehacientes de que los riesgos se han desplazado a la baja en relación con la valoración del BCE desde hace tres o seis meses, pero aún así podrían resistir la presión a efectos de comunicación, dado que al mismo tiempo pondrán fin a la compra de activos netos", afirmó el estratega de Pictet Wealth Management, Frederik Ducrozet.

2. ¿Podría el BCE cambiar su orientación sobre los tipos de interés?

De hecho, en las últimas semanas se ha observado una fuerte reducción de las expectativas de subida de tipos ante la debilidad de los datos, los temores de guerra comercial y la volatilidad de los mercados. Los precios del mercado monetario sugieren que los inversores tienen aproximadamente un 80 por ciento de posibilidades de una subida de los tipos de interés de 10 puntos básicos con respecto al BCE el año que viene, lo que supone una reducción respecto al 100 por ciento del mes pasado.

Desde junio, el BCE ha mantenido que mantendrá los tipos de interés sin cambios hasta bien entrado el próximo año, y los recientes comentarios de los responsables políticos sugieren que así seguirá siendo a medida que crezca la preocupación por las perspectivas económicas.

"Es posible que digan que aumentarán las tasas a finales del verano o a finales de 2019, pero pueden pasar muchas cosas en ese tiempo", dijo Guy Foster, jefe de investigación de la firma de gestión de patrimonios Brewin Dolphin.

3. ¿Dónde está el tan esperado aumento de la inflación subyacente?

La inflación general ha estado por encima del objetivo del BCE de casi el 2 por ciento desde hace meses. Pero la inflación subyacente, excluidos los precios de los alimentos y la energía, sigue siendo decepcionante.

Esta llamada medida central, que el BCE sigue de cerca, subió apenas un 1,1 por ciento en noviembre, en comparación con el 1,2 por ciento de octubre.

Mientras tanto, un indicador clave del mercado de las expectativas de inflación a largo plazo de la zona euro se mantiene cerca de su nivel más bajo en más de un año, arrastrado por los precios del petróleo, que han caído en torno al 30 por ciento en los últimos dos meses.

En este contexto, es poco probable que una rebaja de la calificación a la baja de las previsiones de inflación del BCE sea una sorpresa. El BCE podría aprovechar el impulso económico derivado de la debilidad del petróleo, ya que la zona del euro es un importador neto de petróleo y la renta disponible se ve incrementada por el abaratamiento del petróleo crudo.

4. ¿Qué dirá el BCE sobre las reinversiones de los bonos que vencen?

Los responsables políticos se inclinan por hacer sólo cambios sutiles en la forma en que el banco reinvierte el efectivo de los bonos vencidos, incluyendo mantener abierta la duración de las compras, dijeron a Reuters a finales de noviembre fuentes con conocimiento de la discusión.

El economista jefe del BCE Peter Praet dijo recientemente que los mercados tenían razón al esperar una definición más precisa en la reunión de diciembre sobre reinversiones, dado que hasta ahora el BCE sólo ha dicho que éstas continuarán durante un período prolongado.

Los mercados ven que las reinversiones continúan durante unos dos años después de la primera subida de los tipos de interés y los responsables políticos dicen que se sienten cómodos con estas expectativas.

Con el fin de las medidas de alivio cuantitativo, las reinversiones están a punto de convertirse en una herramienta política importante, especialmente para los mercados de bonos, en los que la compra de activos ha reducido los costos de los préstamos.

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5. ¿Es la hora de TLTRO?

Tal vez se acerque el momento de una nueva ronda de préstamos baratos y plurianuales a los bancos, conocidos formalmente como Operaciones de Refinanciamiento a Largo Plazo Dirigidas (TLTROs, por sus siglas en inglés).

Fuentes le dijeron a Reuters la semana pasada que los responsables de la política monetaria del BCE están debatiendo formas de eliminar el paquete monetario de dinero fácil, ideas flotantes como un nuevo tipo de TLTRO y aumentos escalonados de los tipos de interés.

Los bancos de Italia, España, Portugal y Grecia siguen pidiendo más préstamos al BCE, especialmente a través de las TLTRO. Esto significaba que los bancos pobres en efectivo en estos países tendrían que recurrir a las subastas semanales del BCE para obtener efectivo una vez que expiren las TLTRO.

Debido a que esto elevaría el tipo de interés al que los bancos se prestan entre sí, que actualmente estaba anclado en la facilidad de depósito bajo cero del BCE, lo que encarecería el endeudamiento para el resto de la economía, cada vez se habla más de una nueva ronda de TLTROs.

Los responsables de la formulación de políticas están abiertos a discutir una nueva ronda de préstamos multianuales a los bancos el próximo año, aunque en condiciones diferentes a las de ediciones anteriores, dijeron las fuentes.

Sin embargo, este debate no ha hecho más que empezar y no se espera que se tome una decisión al respecto el jueves.

(Reportaje de Dhara Ranasinghe; Reportaje adicional de Balazs Koranyi en FRANKFURT y Josephine Mason en LONDRES; Grpahics de Ritvik Carvalho y Francesco Canepa") Editado y traducido por serenitymarkets.com

 

 

Las peticiones de desempleo en Reino Unido en septiembre suben +18.500 cuando antes fueron 7.500, el dato es superior al 14.200 esperado.

La tasa de desempleo se mantiene en el 4%.

Si Francia y Alemania han mostrado frenazo las perspectivas económicas, la zona euro en conjunto va detrás.

La lectura preliminar del índice de directores de compra del mes de mayo nos deja en manufacturas una lectura de 55,5, bajando desde 56,2 y peor de lo esperado que era bajar hasta 56.

Con respecto al sector servicios, exactamente lo mismo, bajamos de 54,7 a 53,9, peor de lo esperado que era 54,6.

En conjunto, el compuesto pasa de 55,1 a 54,1, mucho peor de lo esperado que era 55.

Si miramos al gráfico adjunto del compuesto, 2018 sigue yendo a la baja y ya estamos empezando a perder tendencia alcista, lo que significa que la desaceleración económica se mantiene en el segundo trimestre.


source: tradingeconomics.com

Nos pasa lo mismo que en el de Francia, estamos esperando que el segundo trimestre sea manifiestamente mejor que el primero para intentar cortar la sensación de freno en la economía de la zona euro, pero los datos de mayo del índice de directores de compra apuntan a lo contrario.

En el sector de manufacturas pasamos nada menos que de 58,1 a 52,1, un frenazo más que importante que puede hacer muchísimo daño. El dato es mucho peor de lo esperado que era bajar hasta 57,8.

El de servicios pasa de 53 a 52,1, peor de lo esperado que era sostenerse a 53.

El compuesto también desciende desde 54,6 a 53,1 cuando se esperaba un incremento de una 10ª.

Como se puede observar en el gráfico del compuesto, el descenso en 2018 se mantiene y mucho cuidado que perdemos directrices alcistas en el rendimiento económico de Alemania, algo que nos vienen muy mal.


source: tradingeconomics.com

Trump ha decidido no tensar la cuerda de momento con la guerra comercial. 

Si recuerdan ayer advertimos que hoy día 1 de mayo, vencía el período que EEUU había dado como exención temporal a los aranceles del acero y aluminio. Y muchos inversores temían que a partir de hoy entraran en vigor en serio. 

Pues bien, Trump ha anunciado que pospone la fecha límite para imponer aranceles a México, UE y Canadá hasta el 1 de junio. Con lo cual de momento no hay peligro hasta esa fecha. 

Además han anunciado que tienen acuerdos con Argentina, Brasil y Australia que serán rematados el 1 de junio. 

Es importante destacar que entre todos los países citados están todos los grandes exportadores de acero a EEUU. El más fuerte es Canadá. 

La UE ha agradecido el gesto pero ha comentado que lo que esperan es una exención definitiva. 

De momento positivo para el mercado y el 1 de junio habrá que volver a estar atentos. 

Algunos ya lo habían avisado, que había factores estacionales y meteorológicos que hacían que pudiésemos ver un dato algo decepcionante en el mes de marzo, tal como así ha sido. La creación de empleo no agrícola en el mes asciende a 103.000, muy por debajo de los 193.000 esperados y bajando drásticamente desde la creación de 326.000 del mes de febrero. Como puntos positivos, hay una revisión al alza, precisamente del dato de febrero, porque antes estaba en 313.000. El dato de enero también se revisa al alza de forma muy contundente pasando de 176.000 a 239.000.

La tasa de participación de la fuerza laboral se mantiene más o menos estable porque del 63% desciende hasta el 62,9%, lo que significa que la incorporación y la creación de empleo más o menos compensar las cosas.

La tasa de desempleo se mantiene otra vez constante de 4,1%, aunque se esperaba bajar un poco más al 4%, así que una lectura más o menos igual a la de la tasa de participación, que se compensan la creación con la incorporación.

Dentro de la creación de empleos, en el apartado gubernamental hay una creación de 1000, descendiendo muchísimo desde los 6000 del mes anterior y además es una revisión a la baja muy importante porque la cifra previa era de 26.000.

El sector privado se esperaba 190.000 y nos quedamos el 102.000, bajando fortísimamente desde los 320.000 anteriores, aunque también sufre revisión al alza desde los 287.000 de la primera lectura.

En las fábricas, también tenemos revisión al alza del dato de febrero pasado de 31.000 hasta las 32.000, y este mes reducimos un poco hasta una creación de 22.000, más de lo esperado que era 20.000.

En el sector de los bienes tenemos que la construcción destruye 15.000, los servicios aumentan en 87.000 y los minoristas pierden -4400.

Mirando ya lo más importante que nos dio el susto hace unos meses, la media salarial por hora mejora el 0,3%, una 10ª más de lo esperado y acelerando un poco desde el 0,1% del mes de febrero. La interanual se queda en el 2,7% y acelera una 10ª con respecto al 2,6% anterior. Es una ligera mejora, pero no romper el techo de incremento reciente, por lo que no debería alarmar demasiado al mercado.

La media agregada de horas de trabajo semanales sube el 0,1% relajando el incremento desde el 0,6% anterior.

Por lo tanto, tenemos un dato que sigue creciendo, no es tanto como se esperaba y además la presión de los salarios tampoco acelera, por lo que en cierto sentido tiene un punto de decepción tanto para el dólar como para los mercados, aunque los bonos pueden respirar un poco más tranquilos porque no se ve presión para acelerar las subidas de los tipos de interés.

Por otro lado, esta menor creación de empleo, junto con los comentarios de Donald Trump en la radio diciendo que en plena batalla de la guerra comercial vamos a sentir algo del dolor, pues la lectura general no es demasiado positiva, aunque se siga creando empleo. El resumen general debería ser ligeramente positivo para el mercado, ligeramente negativo para el dólar y ligeramente positivo para los bonos. Todo ello porque la FED no se verá presionada por todos los riesgos que tenemos encima de la mesa.

Una buena manera de distribuir una cartera es dedicar tiempo a fondos que cuadren con nuestros objetivos, criterios de volatilidad, grado de riesgo que queramos asumir.

La inmensa mayoría de la gente, lo que hace es limitarse a mirar quien lo ha hecho bien últimamente y comprar esos fondos, y por otro lado quitarse de encima los que lo están haciendo mal.

Pero se ha demostrado que por el contra el sentido común que parezca, esa no es una idea, sino más bien lo contrario. Seleccionar entre los que lo que han hecho peor en un período de tiempo y aguantar el mismo período de tiempo.

Por ejemplo si seleccionamos un fondo que lo haya hecho peor en 1 año, aguantar dentro al menos 1 año.

Evidentemente, no se trata de tomar todos los fondos malos y meterse de cabeza en ellos, pero sí de hacer una selección entre los que lo han hecho mal, mientras somos cautos con los que lo han hecho bien.

Esto no es una opinión personal, es el resultado de un estudio científico realizado por Rob Arnott  Vitali Kalesnik  Lillian Wu realizada en septiembre del año pasado y titulado: The Folly of Hiring Winners and Firing Losers

Lo pueden encontrar en este enlace en inglés:

https://www.researchaffiliates.com/en_us/publications/articles/630-the-folly-of-hiring-winners-and-firing-losers.html

Vamos a estudiarlo a fondo, pues me parece muy útil, para ayudarnos en la siempre vital búsqueda de la asignación de activos en nuestra cartera.

Vean esta cita, donde se resumen la clave de este estudio:

Los inversores institucionales a menudo venden fondos (o administradores de bomberos) una vez que han tenido un rendimiento inferior al del mercado en los últimos dos o tres años, por lo general reemplazándolos con fondos o gerentes que recientemente tuvieron un rendimiento superior. Esta estrategia aparentemente sensata, destinada a identificar gerentes hábiles, a menudo es mala para los rendimientos futuros. Sin duda, algunos de los gerentes recientemente estelares tienen habilidades, pero el alto alfa es a menudo el resultado de la suerte, y las posesiones recientemente costosas suelen establecer el escenario para un rendimiento futuro pobre. Mientras tanto, los gerentes decepcionantes recientemente a menudo brindan exposición a activos, factores y estrategias que se han vuelto baratos y están posicionados para el éxito a corto plazo.

 

En este artículo, 1 mostramos que los inversores deben dejar de confiar tan fuertemente en el rendimiento pasado para elegir inversiones. La persecución del rendimiento es un camino confiable para obtener resultados de inversión pobres: con demasiada frecuencia significa que vendemos activos recientemente baratos y compramos bienes nuevos. Cuando complementamos la información sobre el desempeño pasado con la valoración relativa actual, en comparación con las normas anteriores, nuestras decisiones estarán mucho mejor informadas. Podemos determinar si el rendimiento pasado fue simplemente una consecuencia de la revaluación de la cartera, que puede ser más suerte que habilidad, y podemos determinar si la cartera es ahora barata o rica. Y, podemos predecir el rendimiento del fondo mutuo con mayor fiabilidad que los métodos anteriores.

(…/…)

Este procedimiento estándar de búsqueda de gerentes con un rendimiento estelar pasado es intuitivo y cómodo. Nuestros antepasados ​​en la tierra africana no sobrevivieron corriendo hacia un león, por lo que no debería sorprendernos que, hoy en día, todavía evitemos instintivamente lo que nos ha causado dolor y pérdidas, mientras buscamos más de lo que nos ha dado gozo y ganancias. Este comportamiento es innato. Sin embargo, en la inversión, lo que parece intuitivo y cómodo rara vez vale la pena, con demasiada frecuencia, conduce a malas decisiones. En los mercados de capitales, lo que nos ha lastimado recientemente en el pasado es (ligeramente) más probable que nos consuele en el futuro, que infligir más dolor.

 

Esto es una verdad como un templo. Se tiende a menospreciar el factor suerte en el mercado. Y la suerte existe. Pretender convertir al mercado en algo científico al 100% es un error muy grave. Esto es como en el póker. Uno puede llevar una mano de trio de ases y hacer un all in. Pero eso no quita para que le vea el all in un jugador maníaco con una simple pareja de doses, que al final termina ganando con un full 2-10 y nos deja con cara de tontos. Eso sí, lo que tenemos que tener claro es que de cada 100 veces que se dé la misma situación, en 80 vamos a ganar, pero vamos a perder en 20. Y podría darse el caso que a un jugador maníaco le salga 4 veces seguidas bien esta locura y le digan que es el mejor jugador del mundo y que al contrario, al que hace lo que tiene que hacer le salga 4 veces mal y le digan que es un mal jugador. Esta analogía sería más o menos lo que pasa a veces en el mercado. A veces el factor suerte está ahí aunque a la larga no es un factor predominante.

Pero como decíamos tampoco se trata de lo peor y punto.

Vean esta otra cita:

Si un gerente ha tenido un desempeño brillante y los activos del gerente están en una valuación récord en relación con el mercado, los inversionistas deberían redimir, no invertir más. Si un gerente se ha desempeñado mal y los activos del gerente se encuentran en una valoración relativa excepcionalmente barata, los inversionistas deberían considerar seriamente completar, en lugar de despedir al gerente. Estamos no sugiriendo que el rendimiento pasado es irrelevante, sólo que es un terrible predictor de las perspectivas de futuro. Del mismo modo, el éxito pasado no siempre es una señal de venta.

 

Al igual que la ignorancia del rendimiento pasado es evidentemente ingenua, también lo es la ignorancia de los niveles actuales de valoración. Cuando los inversores usan un conjunto de herramientas más completo que combina el rendimiento pasado y los niveles actuales de valoración relativa, la decisión no siempre será despedir a los ganadores y contratar a los perdedores, o viceversa. Si un fondo ha superado, pero los activos no están en niveles de valoración nuevos, ese gerente merece ampliamente la consideración de una asignación mucho mayor. Por el contrario, si un gerente ha tenido un mal rendimiento en relación con el mercado, y los activos no se han vuelto masivamente más baratos, eso es realmente una mala noticia.

 

¿Esto ya suena mejor verdad? ¡Y más lógico! No se trata de huir de los que lo han hecho bien y meterse a ciegas en los que lo han peor, se trata de no cegarse como hace el 99% de la gente, en la rentabilidad como único factor a considerar y combinar eso con la valoración de los activos que maneja, eso nos dará la pista buena.

El estudio lo hacen desde 1990 a 2016 con más de 3,300 fondos nada menos.

Este gráfico del estudio demuestra que si seguimos con la forma habitual de selección de fondos, que suele ser los que mejor lo han hecho en los últimos tres años, tendremos más agobios que el fontanero del Titanic.

Las cifras son aplastantes. La clasificación del eje horizontal de 1 a 5, significa, 1 los fondos peores en 3 años, y 5 los fondos mejores.

Creo que no hacen falta más explicaciones. Si tomamos los mejores el rendimiento será mucho menor

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Vean esta cita:

 los ganadores anteriores tienden a decepcionar, mientras que los perdedores pasados ​​tienden a sorprender positivamente. La mayoría de los fondos tienen exposiciones de factores persistentes, y esas exposiciones explican la mayor parte del rendimiento del fondo en exceso del mercado. Cuando un factor tiene un rendimiento bajo, reduce el rendimiento del fondo, lo que contribuye a valuaciones baratas que conducen a un rendimiento superior futuro. También funciona al revés: el rendimiento estelar de un factor impulsará el rendimiento del fondo, elevando sus valoraciones hasta que sean muy caras y estableciendo el fondo para un rendimiento decepcionante en el futuro. Además ça change, además de c'est la même choose.

 

Así que la conclusión del trabajo no puede ser más clara. Ya advierten los autores que nos deja claro que la comodidad en la selección en fondos (limitarse a mirar los que más ganan) no es el camino, y que hay que tener claro que la solución es la incomodidad y el trabajo. Es imprescindible analizar en la selección de fondos, los tres factores más importantes, como mínimo, valoración, momentum y tamaño. Los autores terminan diciendo que hay que salir de la zona de confort en la inversión, que la comodidad no se recompensa en los mercados…y tienen toda la razón, en el trabajo está la clave, y ahora mismo predomina una idea muy equivocada, y esto ya lo dice un servidor…la exageración de la gestión pasiva extremista, donde se dice que todo es cuestión de sentarse y esperar. Es decir entrar en la zona de confort y encima comprarse un sofá nuevo para estar más cómodo. Precisamente la popularidad de este tipo de gestión, nos muestra que posiblemente como dicen los autores su ciclo haya terminado, por el momento. Puede volver desde luego, pero puede que ya no sea más su momento.