Miércoles, 23 Enero 2019

Despejando el galimatías de bancos centrales que tenemos

Serenitymarkets.com

Ahora mismo, como se pueden imaginar, el centro de atención está puesto completamente en el mercado de divisas porque estamos teniendo movimientos bastante fuertes. El euro sube contra el dólar el 0,9%, el yen también está mejorando contra el dólar haciendo que el par descienda -0,63% y además es que el índice general del dólar está cayendo -0,8%.

La última reunión del BCE está fresca, ayer tuvimos la Reserva Federal, hoy el Banco de Japón, también el Banco Central de Suecia y hoy remataremos el día con el banco de Inglaterra.

El Banco Central Europeo recuerden que ha terminado los programas cuantitativos, pero dicen que se extenderá en el tiempo la reinversión de todo lo que salga de la cartera, lo que compensan en cierto modo con una especie de programa cuantitativo más liviano.

El banco de Suecia ha subido los tipos de interés por primera vez en siete años.

La Reserva Federal ha vuelto otra vez a subir los tipos de interés y ha proyectado dos subidas más en 2019 en vez de las tres proyectadas en un principio, aunque advierte que algunos miembros ven más subidas todavía.

Sin embargo, algo que no está sentando bien es el contrapunto que ha puesto el Banco de Japón. En la reunión y en las declaraciones posteriores, han dicho que se están incrementando los riesgos para la economía del país, especialmente por los riesgos que se están acumulando fuera del país, es decir, el desarrollo de los acontecimientos económicos a nivel mundial. Lo que más ha sorprendido es que han dicho que si el peligro aumenta para la economía ellos pueden aumentar los estímulos, es decir, el paso cambiado con al resto, lo que ha dejado claro que están en una posición defensiva al revés que el resto de bancos centrales, por lo que la sensación de meternos en una caída mayor de las perspectivas de crecimiento ha aumentado. Eso sí, ellos han dicho que todo sigue en un clima de tendencia de recuperación paulatina.

El mercado se ha obsesionado, literalmente, con la inversión de la curva de tipos en Estados Unidos y es consciente de que cuanto más suban los tipos en el corto plazo, más van a presionar a la parte corta para que supere a la parte alta, por lo que es una especie de profecía que se auto cumple.

Ha preocupado mucho ver a la Reserva Federal más agresiva de lo que se pensaba, pero sobre todo esa declaración de intenciones del día de ayer en la rueda de prensa en donde se dijo que las opiniones políticas no se tenían en cuenta a la hora de tomar decisiones por parte del Comité. Esto fue un claro marcado de posición contra toda opinión en contra de lo que tiene que hacer la Reserva Federal, especialmente el presidente norteamericano. Esto sentó muy mal al mercado porque no van a mirar al mercado, es decir, ellos tienen sus indicadores y van a reaccionar a los mismos, por lo que si ellos creen que hay que subir los tipos de interés, los van a subir, independientemente de cualquier otro aspecto. La cuestión es que en vez de ser favorable para el dólar, el mercado lo que está viendo es que aumenta la posibilidad de esa inversión de la curva de tipos y meternos en problemas económicos, es decir, esa sensación de que la Reserva Federal llega tarde a los acontecimientos, como suele ser normal en todo Banco Central.

Ahora mismo el mercado tiene mucho miedo y todo lo estamos viendo en el mercado de divisas con ese fuerte descenso del índice general del dólar, el fuerte apoyo que está teniendo el euro y también el Yen. Lo que estamos viendo da la sensación de ser un movimiento de retirada y debemos estar atentos a los próximos datos en las próximas semanas de flujo de capitales por si hay salida desde los activos de riesgo y nos estamos metiendo más en la deuda, como vuelo a la calidad.

En todo caso, las materias primas deberían verse favorecidas por el descenso del precio del dólar, pero el miedo a una recesión y más empeoramiento del crecimiento nivel mundial les juega en contra y puede ser el factor que pese más. Por otro lado, nuevo descenso del precio del crudo que hace más caso a las malas perspectivas de la demanda ante un empeoramiento de la economía mundial que al efecto positivo de la divisa. Por otro lado, mucho cuidado con el oro porque está buscando colocarse por encima de la media de 200 sesiones y ya saben que es el activo refugio por excelencia, así que cuanta más demanda haya de oro, más va a cundir la sensación de peligro en la economía, tal como pasó en la crisis.

Dando un paso atrás y mirando todo este movimiento de los bancos centrales con perspectiva, no podemos evitar pensar en lo que ya advirtieron más de uno y más de dos dentro de todos los bancos centrales, que las políticas monetarias no son la solución a nada y que son los políticos los encargados de hacer los deberes, es decir, reformas estructurales. Debido a la desgracia que tenemos todos los ciudadanos con una clase política completamente inoperante, que sólo son cortoplacistas y nadie quiere acometer nada de medio plazo porque no le renta políticamente, la patata caliente de esas reformas se ha ido dejando atrás porque todo mejoraba gracias a la política monetaria, el dinero barato. Ahora, la situación está en que esos entornos profesionales, los bancos centrales, se encuentran con la posibilidad de problemas económicos y no tienen armamento porque los programas cuantitativos les ha llenado los almacenes de activos y no han podido soltarlos, por lo que los programas cuantitativos no se van a poder utilizar de la misma manera en una nueva crisis que pueda ser peor que la anterior. Además, el tradicional movimiento de los bancos centrales ante una crisis, abaratar el dinero, tampoco va a funcionar demasiado porque los tipos ya están bajos, no se han recuperado con respecto a la anterior crisis, así que como el dinero ya está lo suficientemente barato, no los pueden bajar. Si quieren ayudar, tendrán primero que subirlos algo para después bajarlos. Por lo tanto, ya hay un desfase muy importante entre lo que deberían haber hecho los políticos y lo que han hecho los bancos centrales, creando una situación de verdadero peligro porque si los bancos centrales tienen que subir los tipos de interés, la ausencia de reformas estructurales dañará a los países y podría generar una situación peor que la anterior.